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Trucos de Cocina

Cómo conservar el perejil por 12 meses

Conservar perejil por mucho más tiempo es una forma práctica de evitar desperdicios y tener siempre una porción lista para cocinar.

Este método permite guardar su sabor en cubitos congelados, fáciles de usar directamente en comidas calientes.

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Es ideal para guisos, salsas, salteados, sopas, tortillas, rellenos y preparaciones caseras de todos los días.

Qué necesitás

  • 1 atado grande de perejil fresco
  • 200 ml de aceite de oliva o aceite de girasol
  • 1 cubetera limpia
  • 1 repasador limpio o papel de cocina
  • 1 cuchillo bien afilado
  • 1 tabla para picar
  • 1 bolsa hermética o recipiente con tapa para freezer

Preparación

  1. Lavá muy bien el perejil bajo el agua de la canilla para retirar tierra, polvo o cualquier resto que pueda quedar entre las hojas. Movelo con las manos para que el agua llegue bien a todo el atado.
  2. Escurrilo y secalo con cuidado. Este paso es clave para que los cubitos queden mejor, ya que el exceso de agua puede formar demasiado hielo y hacer que el perejil pierda parte de su aroma.
  3. Apoyá el perejil sobre un repasador limpio o papel de cocina y presioná suavemente hasta quitar la mayor cantidad de humedad posible. También podés dejarlo unos minutos extendido sobre la mesada para que termine de orearse.
  4. Separá las hojas de los tallos más gruesos. Los tallitos finos se pueden usar sin problema porque también aportan sabor, pero los más duros conviene retirarlos para que la preparación quede más agradable al cocinar.
  5. Picá el perejil bien chico con cuchillo. No hace falta triturarlo ni hacerlo pasta; lo mejor es que quede picado fino, pero suelto, para que se distribuya bien dentro de cada cubito.
  6. Colocá una pequeña cantidad de perejil picado en cada espacio de la cubetera. No los llenes hasta arriba solo con perejil, porque después necesitás dejar lugar para el aceite.
  7. Cubrí cada porción con aceite hasta completar los moldes. Podés usar aceite de oliva si querés un sabor más intenso, o aceite de girasol si preferís algo más neutro.
  8. Golpeá suavemente la cubetera contra la mesada para que el aceite baje bien y cubra el perejil. Si hace falta, agregá un poquito más para que cada cubito quede parejo.
  9. Llevá la cubetera al freezer hasta que los cubitos estén completamente congelados. Lo ideal es dejarlos varias horas o directamente de un día para el otro.
  10. Una vez firmes, desmoldá los cubitos y pasalos a una bolsa hermética o a un recipiente con tapa. Guardalos nuevamente en el freezer y usalos directamente congelados cuando cocines.

Tips y consejos:

  • Secá muy bien el perejil antes de picarlo para que los cubitos no queden llenos de cristales de hielo.
  • No hace falta descongelarlos antes de usarlos. Podés poner un cubito directo en una sartén, olla o salsa caliente.
  • Este método funciona muy bien para comidas cocidas, donde el perejil aporta sabor aunque ya no tenga la textura de recién cortado.
  • Para ensaladas o decoraciones frescas no queda igual, porque al descongelarse pierde firmeza.
  • Podés hacer el mismo truco con ajo picado, albahaca, cilantro o una mezcla de hierbas.
  • Si querés porciones más chicas, usá una cubetera de cubos pequeños.
  • Guardados en freezer, los cubitos pueden durar hasta 12 meses, siempre bien cerrados para que no absorban olores de otros alimentos.
  • Es útil etiquetar la bolsa o el recipiente con la fecha de preparación para llevar mejor el control.

Con este método, el perejil se aprovecha mucho mejor y queda listo para usar durante todo el año.

Solo hay que sacar un cubito del freezer y sumarlo a la comida caliente para darle sabor de manera rápida, práctica y sin desperdiciar el atado fresco.

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