Estos buñuelos de mandarina quedan dorados por fuera, suaves por dentro y con un aroma cítrico muy marcado.
Son ideales para la merienda y se preparan con una masa espesa que se coloca directamente en el aceite con una cuchara.

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Ingredientes
- 2 mandarinas medianas
- 2 huevos
- 100 gr de azúcar
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 220 gr de harina leudante
- 1 pizca de sal
- 80 ml de leche
- Aceite para freír
- Azúcar común para terminar
Preparación
- Lavar bien las mandarinas y secarlas. Rallar la piel de ambas, evitando la parte blanca, y exprimir el jugo hasta obtener aproximadamente 80 ml.
- Colocar los huevos y el azúcar en un bowl. Batir durante 2 o 3 minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y espumosa.
- Agregar la esencia de vainilla, la ralladura y el jugo de mandarina. Incorporar también la leche y mezclar hasta integrar.
- Sumar la harina leudante y la pizca de sal en dos tandas. Mezclar con cuchara o espátula hasta obtener una preparación espesa, húmeda y sin grumos.
- Dejar reposar la masa durante 10 minutos. Esto ayuda a que tome más cuerpo y a que los buñuelos queden más aireados.
- Calentar abundante aceite en una olla o sartén profunda, a fuego medio. El aceite debe estar caliente, pero no humeante.
- Tomar porciones de masa con una cuchara y dejarlas caer con cuidado en el aceite. Cocinar pocas unidades por vez para que no baje demasiado la temperatura.
- Freír durante 2 a 3 minutos por lado, girándolos cuando estén bien dorados. Deben cocinarse de manera pareja y quedar firmes en el centro.
- Retirar con una espumadera y colocarlos sobre papel absorbente.
- Pasarlos por azúcar común mientras todavía están tibios. Servir enseguida o apenas templados.
Tips y consejos
- Usar mandarinas frescas y con la piel bien aromática. La ralladura es fundamental para que el sabor se note.
- No rallar la parte blanca de la cáscara porque puede dejar un gusto amargo.
- Medir el jugo antes de agregarlo. Si las mandarinas tienen demasiado líquido, no conviene usarlo todo porque la masa puede quedar muy blanda.
- La consistencia correcta es espesa: debe caer de la cuchara lentamente. Si queda líquida, agregar 1 o 2 cdas de harina.
- Si queda demasiado firme, sumar 1 cda de leche o jugo de mandarina.
- No batir demasiado después de incorporar la harina. Mezclar solo hasta integrar ayuda a que los buñuelos queden más tiernos.
- El reposo corto permite que la harina absorba mejor los líquidos y mejora la textura final.
- Para comprobar la temperatura del aceite, colocar una pequeña cantidad de masa. Debe empezar a burbujear suavemente y subir sin quemarse.
- Si el aceite está demasiado caliente, los buñuelos se doran rápido por fuera y quedan crudos en el centro.
- Si está frío, absorben demasiado aceite y quedan pesados.
- Conviene mantener el fuego medio durante toda la cocción y ajustarlo si los buñuelos se oscurecen demasiado rápido.
- No llenar la sartén. Cocinar pocas unidades por tanda deja espacio para que crezcan y se doren de manera pareja.
- Para formar piezas similares, usar dos cucharas: una para tomar la masa y otra para empujarla dentro del aceite.
- No hacer porciones demasiado grandes. Los buñuelos medianos se cocinan mejor y quedan más livianos.
- Para saber si están listos, abrir uno de la primera tanda. El interior debe verse cocido, esponjoso y sin masa húmeda.
- Se pueden terminar con azúcar común, azúcar impalpable o una mezcla de azúcar y canela.
- También se puede preparar un glaseado rápido con azúcar impalpable y unas gotas de jugo de mandarina.
- Si se desea más sabor, agregar una segunda cdita de ralladura o unas gotas de esencia de naranja.
- Quedan mejor recién hechos. Con el paso de las horas pierden parte de la textura crocante.
- Si sobran, se pueden recalentar unos minutos en horno bajo. No conviene usar microondas porque pueden quedar gomosos.
Son una opción sencilla, rendidora y muy aromática para acompañar el mate con algo dulce y recién hecho.