Estas tortitas de harina de garbanzos son una opción salada, rendidora y muy tentadora para preparar algo distinto sin complicarse.
La masa queda dorada por fuera, tierna por dentro y con un relleno de queso que se funde durante la cocción.

Te recomendamos: Cómo hacer pan sin gluten
Son ideales para servir calientes, acompañar una picada, resolver una comida rápida o sumar a una mesa con algo casero y sabroso.
Ingredientes
- 250 g de harina de garbanzos
- 300 ml de agua
- 1 huevo
- 2 cdas de aceite
- 1 cdita de polvo de hornear
- 1 cdita de sal
- 1/2 cdita de pimentón dulce
- 1/2 cdita de ajo en polvo, opcional
- Pimienta negra a gusto
- 2 cdas de perejil picado
- 200 g de queso cremoso firme, mozzarella o tybo
- Aceite extra para cocinar
Preparación
- Colocá la harina de garbanzos en un bowl grande junto con la sal, el polvo de hornear, el pimentón, el ajo en polvo si lo vas a usar y un poco de pimienta negra. Mezclá bien para que los ingredientes secos queden parejos.
- Agregá el agua de a poco mientras mezclás con batidor de mano o cuchara. La idea es formar una preparación espesa, sin grumos, parecida a una masa blanda. No tiene que quedar líquida como panqueque, porque después debe sostener el relleno.
- Sumá el huevo, las 2 cdas de aceite y el perejil picado. Mezclá nuevamente hasta integrar todo. Dejá reposar la preparación durante 15 a 20 minutos. Este descanso ayuda a que la harina de garbanzos se hidrate bien y tome mejor textura.
- Mientras tanto, cortá el queso en cubos o bastones chicos. Conviene usar un queso que funda bien, pero que no sea demasiado líquido, para que quede cremoso sin escaparse por completo durante la cocción.
- Calentá una sartén antiadherente a fuego medio con apenas un hilo de aceite. Cuando esté caliente, colocá una cucharada grande de masa y extendela un poco con la misma cuchara, formando una tortita rústica. No hace falta que quede perfectamente redonda; lo casero también se nota en los bordes irregulares.
- Poné un trocito de queso en el centro y cubrí con otra cucharada de masa, tratando de tapar bien el relleno. Si hace falta, acomodá los bordes con la cuchara para que el queso quede encerrado.
- Cociná durante 3 a 4 minutos, hasta que la base esté dorada y firme. Recién ahí dala vuelta con espátula y cociná del otro lado otros 3 o 4 minutos. La tortita tiene que quedar dorada por fuera y bien cocida por dentro.
- Repetí el procedimiento con el resto de la mezcla, agregando apenas aceite cuando sea necesario. A medida que salgan, podés apoyarlas sobre papel absorbente o directamente en una fuente.
- Servilas calientes o tibias, apiladas en un plato, con un poco de perejil picado por encima. También quedan muy bien acompañadas con una salsa suave de yogur, queso crema, mayonesa casera o una ensalada fresca.
Tips y consejos:
- La harina de garbanzos necesita unos minutos de reposo para hidratarse correctamente. Si cocinás la mezcla enseguida, puede quedar con una textura más seca o arenosa.
- Si después del reposo la masa queda demasiado espesa, agregá una o dos cdas de agua. Si queda muy floja, sumá una cucharada extra de harina de garbanzos y mezclá bien.
- No hagas las tortitas demasiado grandes, porque puede costar darlas vuelta y el centro podría quedar crudo. Un tamaño mediano permite que se doren bien y que el queso se funda sin problemas.
- Para que el relleno no se escape, dejá un pequeño margen de masa alrededor del queso y asegurate de cubrirlo bien antes de dar vuelta la tortita.
- El queso cremoso firme, la mozzarella en bloque, el tybo o el pategrás funcionan muy bien. Evitá quesos demasiado blandos si querés que mantengan mejor la forma.
- Si querés sumar más sabor, podés agregar cebolla de verdeo picada, ciboulette, orégano o un poquito de queso rallado a la masa.
- La sartén no debe estar demasiado fuerte. Si el fuego está alto, se doran rápido por fuera pero pueden quedar crudas adentro.
- Para mantenerlas calientes mientras terminás la tanda, podés dejarlas en una fuente dentro del horno bajo durante unos minutos.
- También se pueden preparar más finitas y sin relleno para usar como base de otros toppings, pero rellenas con queso quedan mucho más tentadoras.
- Si sobran, guardalas en la heladera y recalentalas en sartén o en horno para recuperar mejor la textura dorada.
Estas tortitas de harina de garbanzos rellenas de queso son simples, sabrosas y muy prácticas.
Quedan doradas, tiernas y con ese relleno fundido que las convierte en una opción perfecta para servir apenas salen de la sartén.