La grasita colorada es la salsa criolla que se sirve sobre el locro justo antes de llevarlo a la mesa.
Tiene un color rojo intenso, aroma profundo y ese toque sabroso que realza cada cucharada sin tapar el gusto del guiso.

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Se prepara en pocos minutos, pero conviene hacerla con cuidado para que el pimentón no se queme y la grasa quede bien perfumada.
Ingredientes
- 4 cdas de grasa de pella
- 2 cebollas de verdeo
- 1 cebolla chica, opcional
- 1 cda colmada de pimentón dulce
- 1 cdita de ají molido
- 1/2 cdita de comino, opcional
- 1 pizca de pimienta negra
- Sal a gusto
- 2 o 3 cdas del caldo caliente del locro, opcional
Preparación
- Limpiá las cebollas de verdeo y separá la parte blanca de la parte verde. Picá todo bien chiquito, pero reservá un poco de la parte verde para agregar al final. Si vas a usar cebolla común, cortala también en cubitos pequeños para que se integre bien a la salsa.
- Colocá la grasa de pella en una sartén chica o en una ollita de barro y llevala a fuego bajo. Dejá que se derrita lentamente, sin apurarla. La grasa tiene que quedar líquida y caliente, pero no humeante.
- Agregá la parte blanca de la cebolla de verdeo y la cebolla común si decidís usarla. Cociná a fuego bajo durante unos minutos, revolviendo cada tanto, hasta que la cebolla se ablande y suelte aroma. No tiene que dorarse fuerte ni quemarse, porque la salsa debe quedar sabrosa, pero no amarga.
- Sumá el ají molido, la pimienta negra y el comino si te gusta ese toque más criollo. Mezclá bien para que los condimentos se despierten con el calor de la grasa.
- Retirá la sartén del fuego unos segundos antes de agregar el pimentón. Este paso es muy importante: si el pimentón cae sobre grasa demasiado caliente, se quema rápido y toma un sabor amargo. Agregalo fuera del fuego y mezclá enseguida hasta que la grasa se tiña de rojo intenso.
- Volvé a llevar la sartén a fuego mínimo durante unos segundos, solo para que todo se una. Si la salsa queda demasiado espesa, agregá 2 o 3 cdas del caldo caliente del locro y mezclá hasta lograr una textura más suelta.
- Incorporá la parte verde de la cebolla de verdeo que habías reservado y ajustá la sal. La salsa debe quedar rojiza, aceitosa, aromática y con pequeños trocitos de cebolla visibles.
- Servila en un tazón de barro, cazuelita o salsera. La grasita colorada no se mezcla dentro de la olla del locro: se agrega por encima de cada plato, justo al momento de servir.
Tips y consejos:
- La grasa de pella le da el sabor más tradicional. Si no conseguís, podés usar grasa vacuna, grasa de cerdo o aceite, aunque el resultado no tendrá exactamente el mismo gusto.
- El fuego bajo es fundamental. Esta salsa se hace rápido, pero no conviene apurarla porque los condimentos pueden quemarse.
- El pimentón siempre debe agregarse con la sartén fuera del fuego o con el calor muy bajo. Ese detalle define si la salsa queda perfumada o amarga.
- Si te gusta más picante, podés sumar un poco más de ají molido, pero conviene no excederse para que no tape el sabor del locro.
- La cebolla de verdeo aporta frescura y color. La parte blanca se cocina al principio y la parte verde queda mejor si se agrega al final.
- Para una textura más rústica, dejá la cebolla un poco más visible. Para una salsa más fina, picala bien chica.
- Si la preparás con anticipación, calentala apenas antes de servir para que la grasa vuelva a quedar fluida.
- También podés usarla sobre guisos, empanadas abiertas, carnes hervidas o preparaciones criollas donde haga falta un toque de sabor intenso.
La grasita colorada es simple, pero cambia por completo el plato cuando está bien hecha.
Con buena grasa, pimentón cuidado y verdeo fresco, queda aromática, sabrosa y perfecta para terminar cada porción de locro como corresponde.