Es una receta ideal para cuando querés algo casero sin perder tiempo.
La preparación es muy simple y la mezcla se arma en pocos minutos, logrando una torta húmeda, suave y con arándanos que le dan un toque fresco y distinto.

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Perfecta para acompañar un café o para resolver algo dulce sin complicaciones.
Ingredientes
- 2 huevos
- 120 g de azúcar
- 100 ml de aceite
- 150 ml de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 200 g de harina 0000
- 1 cucharada de polvo de hornear
- 1 pizca de sal
- 150 g de arándanos (frescos o congelados)
Preparación
- En un bowl, colocá los huevos junto con el azúcar y batí hasta que la mezcla esté más clara.
- Agregá el aceite y la leche, mezclando bien hasta integrar.
- Sumá la esencia de vainilla y mezclá nuevamente.
- En otro recipiente, combiná la harina, el polvo de hornear y la pizca de sal.
- Incorporá los ingredientes secos a la mezcla líquida de a poco, integrando sin batir de más.
- Agregá los arándanos y mezclá suavemente para distribuirlos en toda la preparación.
- Volcá la mezcla en un molde previamente enmantecado y enharinado.
- Llevá a horno precalentado a 180°C durante 35 a 40 minutos.
- Retirá cuando al insertar un palillo salga seco.
- Dejá enfriar antes de desmoldar.
Tips y consejos:
- Si usás arándanos congelados, no hace falta descongelarlos, pero podés pasarlos apenas por harina para que no se vayan al fondo.
- No mezcles en exceso la preparación una vez agregada la harina, así la torta queda más esponjosa.
- El aceite aporta humedad, por eso la textura final es más suave que con manteca.
- Podés sumar un poco de ralladura de limón para realzar el sabor de los arándanos.
- Controlá el horno, ya que cada uno puede variar en temperatura.
- Si querés una superficie más atractiva, podés agregar algunos arándanos extra por arriba antes de hornear.
- Dejala enfriar bien antes de cortar para que mantenga mejor la forma.
- Se conserva bien por varios días si la guardás en un recipiente cerrado.
- Podés espolvorear azúcar impalpable al final si querés darle un toque distinto.
- Es una base que también funciona con otras frutas si querés variar.
Una receta simple, rendidora y con un resultado muy agradable, ideal para preparar sin complicaciones y disfrutar en cualquier momento.