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Tomates rellenos con huevo y queso al horno

Estos tomates rellenos con huevo y queso al horno son una opción salada simple, rendidora y muy rica para una comida tranquila.

Quedan jugosos, con el tomate bien cocido, el queso fundido y el huevo apenas firme, todo en una misma fuente.

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Ingredientes

Para los tomates:

  • 6 tomates redondos grandes
  • 6 huevos chicos o medianos
  • 150 gr de mozzarella o queso cremoso rallado
  • 3 cdas de queso rallado
  • 1 cda de aceite
  • Sal, a gusto
  • Pimienta, a gusto
  • Orégano o perejil picado, a gusto

Para la fuente:

  • 1 cda de aceite
  • 2 cdas del pulpa de tomate retirada
  • 1 pizca de sal

Preparación

  1. Lavá bien los tomates y cortales la parte de arriba, como una tapa. Reservá esas tapas si querés, aunque no hace falta usarlas después.
  2. Con una cuchara, retirales con cuidado parte de la pulpa y las semillas para ahuecarlos. Tratá de no romper la base ni los costados.
  3. Dales vuelta sobre un plato o rejilla durante unos minutos para que larguen el exceso de líquido. Esto ayuda a que no se desarmen ni humedezcan demasiado la fuente.
  4. Aceitá apenas una fuente para horno y repartí en el fondo 2 cdas de la pulpa de tomate retirada. Agregá una pizca de sal.
  5. Acomodá los tomates en la fuente, bien juntos para que se sostengan mejor durante la cocción.
  6. Poné un poco de mozzarella o queso cremoso rallado dentro de cada tomate, dejando lugar para el huevo.
  7. Cascá un huevo dentro de cada tomate. Si ves que el tomate no es muy grande, podés poner primero la yema y después solo una parte de la clara para que no rebalse.
  8. Condimentá con sal y pimienta. Sumá por arriba el resto del queso, el queso rallado y un poco de orégano o perejil.
  9. Rociá con un hilo muy fino de aceite y llevá a horno precalentado a temperatura media, alrededor de 180 °C.
  10. Cociná entre 18 y 25 minutos, según el tamaño de los tomates y el punto que quieras en el huevo. La idea es que el tomate se cocine, el queso se funda y la superficie quede apenas dorada.
  11. Retirá del horno cuando el huevo esté firme en la clara pero todavía tierno en el centro, si te gusta así. Si lo preferís más cocido, dejalo unos minutos más.
  12. Servilos enseguida, bien calientes, con un poco más de hierbas por arriba si querés.

Tips y consejos

  • Elegí tomates firmes y parejos, que puedan sostener el relleno sin caerse. Si están demasiado maduros, pueden largar mucha agua y romperse más fácil en el horno.
  • Ahuecalos con suavidad y sin dejarlos demasiado finos. Si los costados quedan muy débiles, al calentarse pueden abrirse o desarmarse.
  • Darles unos minutos boca abajo antes de rellenarlos hace diferencia. Así eliminan parte del líquido y el resultado queda más prolijo.
  • Si querés que el queso se note más, poné una parte abajo y otra por arriba del huevo. Eso ayuda a que quede fundido adentro y gratinado en la superficie.
  • El huevo puede variar mucho según el tamaño del tomate. En tomates medianos conviene no usar huevos muy grandes para que no se rebalsen.
  • Si preferís un sabor más marcado, podés sumar apenas ajo picado bien fino o una pizca de pimentón, pero sin tapar el gusto del tomate y del queso.
  • Van muy bien con una ensalada, unas tostadas, arroz blanco o papas al horno. También pueden servir como comida liviana si los acompañás con algo simple.
  • Si te sobra pulpa de tomate, no la tires. Podés usarla en una salsa, un salteado o guardarla para otra preparación.
  • Lo mejor es servirlos recién hechos. Si se recalientan, siguen siendo ricos, pero el huevo y el tomate pierden un poco de textura.

Es una receta simple, de las que salen con pocos ingredientes y quedan muy bien en la mesa.

El tomate, el queso y el huevo hacen una combinación que siempre funciona.

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