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Tarta cremosa de café sin horno

Una opción suave, fresca y muy fácil de preparar, ideal para quienes buscan un postre distinto sin prender el horno.

La textura es bien lisa, firme pero cremosa, con un sabor a café equilibrado que no resulta invasivo.

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Perfecta para servir fría y cortar prolijo.

Ingredientes

Para la base:

  • 200 g de galletitas dulces

  • 100 g de manteca derretida

Para el relleno:

  • 400 ml de crema de leche

  • 250 g de queso crema

  • 120 g de azúcar

  • 1 cucharada de café instantáneo

  • 2 cucharadas de agua caliente

  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

  • 7 g de gelatina sin sabor

  • 3 cucharadas de agua para hidratar la gelatina

Preparación

  1. Procesá o triturá las galletitas hasta obtener una textura tipo arena.

  2. Mezclalas con la manteca derretida hasta formar una pasta húmeda.

  3. Volcá la mezcla en un molde desmontable y presioná bien la base y los bordes para formar la tarta.

  4. Llevá a la heladera por al menos 20 minutos para que tome firmeza.

  5. Disolvé el café instantáneo en las dos cucharadas de agua caliente y dejalo entibiar.

  6. Hidratá la gelatina con las tres cucharadas de agua fría y dejala reposar unos minutos. Luego calentala unos segundos hasta que quede líquida.

  7. En un bowl, mezclá el queso crema con el azúcar hasta lograr una textura suave y sin grumos.

  8. Agregá el café disuelto y la vainilla, integrando bien todo.

  9. Incorporá la crema de leche previamente batida a medio punto, con movimientos envolventes para no perder aire.

  10. Sumá la gelatina ya disuelta en forma de hilo y mezclá rápidamente para que se distribuya bien.

  11. Verté el relleno sobre la base fría y alisá la superficie con una espátula.

  12. Llevá a la heladera por un mínimo de 4 horas, hasta que esté bien firme.

  13. Desmoldá con cuidado y cortá con cuchillo limpio para lograr porciones prolijas.

Tips y consejos:

  • No batas la crema en exceso, debe quedar aireada pero no dura para mantener la textura cremosa.

  • El café se puede ajustar a gusto, agregando un poco más si querés un sabor más intenso.

  • Si querés un acabado más prolijo, podés enfriar la tarta de un día para el otro.

  • Pasá el cuchillo por agua caliente antes de cortar para lograr un corte más limpio.

  • Podés espolvorear cacao o agregar un toque de chocolate rallado por arriba para darle más presencia.

  • Usá un molde desmontable para facilitar el desmolde sin romper la base.

Una tarta simple, elegante y muy rendidora, ideal para servir bien fría y disfrutar en cualquier ocasión.

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