La rosca dulce con crema pastelera es una de esas recetas que siempre luce hermosa en la mesa, con una masa suave, una decoración vistosa y ese toque casero que la hace especial.
Queda tierna, perfumada y con una crema que acompaña perfecto cada porción.

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Es ideal para preparar con tiempo, disfrutar recién hecha y servir en una fuente linda cuando querés algo clásico y bien tentador.
Ingredientes
Para la masa:
- 500 gr de harina 0000
- 100 gr de azúcar
- 10 gr de sal
- 10 gr de levadura seca o 25 gr de levadura fresca
- 200 ml de leche tibia
- 2 huevos
- 80 gr de manteca blanda
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cdita de ralladura de limón o naranja
Para la crema pastelera:
- 250 ml de leche
- 2 yemas
- 60 gr de azúcar
- 20 gr de almidón de maíz
- 1 cdita de esencia de vainilla
Para decorar:
- 1 huevo para pincelar
- 80 gr de cerezas al marrasquino o abrillantadas
- 40 gr de almendras fileteadas
- 2 cdas de azúcar grana o azúcar común
- 2 cdas de mermelada de damasco o durazno
- 1 cda de agua
Preparación
- Colocar la harina en un bowl grande y sumar el azúcar y la sal, dejando la sal en un costado para que no toque la levadura directamente.
- Disolver la levadura en la leche tibia y dejarla reposar 5 a 10 minutos hasta que se active.
- Agregar a la harina los huevos, la esencia de vainilla, la ralladura y la mezcla de leche con levadura.
- Integrar todo y, cuando la masa empiece a unirse, sumar la manteca blanda de a poco.
- Amasar durante 10 a 12 minutos hasta obtener una masa lisa, suave y apenas pegajosa. Si hiciera falta, agregar apenas un poco más de harina, pero sin excederse.
- Formar un bollo, colocarlo en un bowl limpio, tapar con repasador o film y dejar levar hasta que duplique su volumen.
- Mientras leva la masa, preparar la crema pastelera. Calentar la leche con la vainilla hasta que esté bien caliente, sin dejar que hierva fuerte.
- En otro bowl, mezclar las yemas con el azúcar y el almidón de maíz hasta que quede una preparación lisa.
- Volcar un poco de la leche caliente sobre la mezcla de yemas, revolver enseguida y después volver todo al fuego.
- Cocinar a fuego bajo, mezclando sin parar, hasta que espese y quede una crema firme.
- Pasar la pastelera a un bowl, cubrirla con film en contacto y dejarla enfriar. Después colocarla en una manga.
- Una vez levada la masa, desgasificarla suavemente sobre la mesada apenas enharinada.
- Formar un cilindro grueso y unir los extremos para hacer una rosca grande, dejando un hueco central amplio porque después va a crecer.
- Pasar la rosca a una placa con papel manteca y acomodarla bien para que quede pareja.
- Tapar y dejar levar nuevamente hasta que se vea más inflada y liviana.
- Pincelar la superficie con huevo batido.
- Hacer tiras de crema pastelera por arriba, distribuyéndolas en varios tramos como se ve en la imagen, dejando espacios entre una y otra.
- Decorar con cerezas, almendras fileteadas y azúcar grana o azúcar común.
- Llevar a horno precalentado a 180 °C durante 25 a 35 minutos, hasta que esté bien cocida, dorada y con la base firme.
- Retirar del horno y dejar entibiar unos minutos sobre la placa.
- Mezclar la mermelada con el agua, calentar apenas y pincelar la rosca todavía tibia para darle brillo.
- Dejar enfriar o servir apenas tibia, según te guste más.
Tips y consejos
- Para que la masa salga bien tierna, es importante no agregar harina de más. Tiene que quedar suave y elástica, no dura. Si al principio parece algo pegajosa, conviene seguir amasando antes de corregirla, porque con el trabajo se vuelve mucho más manejable.
- El hueco central tiene que quedar bastante amplio desde el armado. Cuando la rosca leva y después entra al horno, crece bastante, y si el centro quedó muy chico puede cerrarse y perder la forma clásica.
- La crema pastelera conviene hacerla firme, no demasiado blanda, para que mantenga bien las líneas sobre la masa y no se desparrame durante el horneado. Si querés, la podés preparar unas horas antes y guardar en la heladera hasta el momento de usar.
- Las cerezas al marrasquino o abrillantadas le dan ese aspecto clásico que se ve en la imagen, pero también se puede sumar higos abrillantados, membrillo en cubitos o cáscaras de naranja confitadas. Lo mejor es no sobrecargarla para que la decoración siga viéndose prolija.
- Si no tenés azúcar grana, podés usar azúcar común o incluso un poco de azúcar impalpable espolvoreada al final, aunque el efecto cambia. La versión con almendras fileteadas también suma mucha textura y queda muy bien en la presentación.
- Para saber si la rosca está lista, fijate que tenga buen color dorado y que la base se vea cocida. Si se dora muy rápido arriba pero todavía le falta, podés cubrirla apenas con papel aluminio y continuar la cocción unos minutos más.
- El pincelado final con mermelada diluida ayuda a que quede brillante y más atractiva, como recién salida de panadería casera. También sirve para realzar el color de la masa y la decoración sin cambiar demasiado el sabor.
- Si querés hacerla con anticipación, podés preparar la masa el día anterior, dejar el primer levado en la heladera y seguir al otro día con el armado. También se puede hornear antes y darle un golpe muy suave de horno o servirla a temperatura ambiente.
- Para conservarla, guardala bien tapada para que no se seque. Si sobra, queda muy bien al día siguiente acompañada con café o mate, y si querés recuperar un poco de ternura, podés entibiarla apenas.
Es una receta de las que entran primero por los ojos, con una forma linda, una superficie bien decorada y una miga suave que hace lucir cada porción.
Cuando sale doradita, con la pastelera bien marcada y ese brillo final, queda de esas preparaciones que realmente dan ganas de cortar enseguida.