Los ravioles gratinados con crema y queso son una receta simple, abundante y muy tentadora para servir bien caliente.
La crema queda suave, el queso se funde por encima y los ravioles terminan en el horno con una capa dorada que los hace mucho más ricos.

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Ingredientes
Para los ravioles:
- 500 gr de ravioles frescos
- Agua, cantidad necesaria
- Sal, a gusto
Para la crema:
- 250 ml de crema de leche
- 100 ml de leche
- 1 cda de manteca
- 1 diente de ajo, opcional
- 80 gr de queso rallado
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Nuez moscada, opcional
Para gratinar:
- 200 gr de mozzarella o queso cremoso
- 3 cdas de queso rallado
- 1 pizca de pimentón, opcional
Preparación
- Poné a hervir abundante agua con sal en una olla grande.
- Cociná los ravioles apenas hasta que empiecen a subir o hasta que estén casi al punto. No los cocines de más, porque después van al horno y pueden romperse.
- Retiralos con espumadera o colalos con cuidado. Reservalos sin aplastarlos.
- En una sartén u olla chica, derretí la manteca. Si vas a usar ajo, agregalo picado bien fino y cocinalo unos segundos, sin dejar que se dore demasiado.
- Sumá la crema de leche y la leche. Mezclá a fuego bajo hasta que tome temperatura.
- Agregá el queso rallado, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada si querés. Cociná unos minutos hasta que la salsa quede cremosa, pero no demasiado espesa.
- Colocá una parte de la crema en el fondo de una fuente para horno.
- Acomodá los ravioles en la fuente, uno al lado del otro, tratando de que queden visibles y no todos encimados.
- Cubrí con el resto de la crema, sin taparlos por completo. La idea es que se vean las formas de los ravioles y que la salsa los rodee.
- Distribuí la mozzarella o el queso cremoso por encima, en trozos o rallado.
- Espolvoreá con queso rallado y, si querés, una pizca de pimentón para dar más color.
- Llevá a horno fuerte, a 200 °C, durante 10 a 15 minutos, hasta que el queso se derrita y la superficie quede gratinada.
- Retirá del horno y dejá reposar 3 minutos antes de servir, para que la crema se asiente un poco.
Tips y consejos
- Usá ravioles frescos o de buena calidad para que mantengan la forma durante el gratinado.
- No los hiervas demasiado. Si quedan muy blandos antes de ir al horno, se pueden abrir o perder textura.
- Para que se distingan mejor en la fuente, acomodalos en una sola capa o apenas encimados.
- La crema no debe quedar demasiado líquida. Tiene que cubrir la base y envolver los ravioles, pero sin convertir la fuente en una sopa.
- Si querés más sabor, podés sumar jamón cocido picado, pollo desmenuzado o champiñones salteados a la crema.
- El gratinado queda mejor con una mezcla de mozzarella y queso rallado. La mozzarella aporta fundido y el queso rallado ayuda a dorar.
- Si el horno tiene grill, podés usarlo al final durante 2 o 3 minutos, vigilando para que no se queme.
- Servilos apenas salen del horno, con un poco de pimienta negra o perejil picado por arriba.
Estos ravioles quedan cremosos, dorados y con mucho sabor, perfectos para una comida clásica pero con una presentación más tentadora.
La clave está en no pasarlos de cocción y gratinarlos solo lo justo para que el queso quede fundido y dorado.