Estos ravioles fritos llevan una masa fina y un relleno suave de ricota, mozzarella y parmesano.
Al freírlos quedan dorados y crocantes por fuera, mientras el interior conserva una textura cremosa. Se acompañan con una salsa de queso y hierbas que combina muy bien sin tapar el sabor del relleno.

Te recomendamos: Torre de panqueques salados con atún, huevo y vegetales
Ingredientes
Para la masa:
- 300 gr de harina 0000
- 3 huevos
- 1 cda de aceite
- 1 pizca de sal
- 1 o 2 cdas de agua, si fuera necesario
Para el relleno:
- 300 gr de ricota
- 150 gr de mozzarella
- 60 gr de queso parmesano rallado
- 1 yema
- 1 cda de perejil picado
- Sal al gusto
- Pimienta al gusto
- 1 pizca de nuez moscada
Para la salsa cremosa:
- 200 ml de crema de leche
- 80 gr de queso crema
- 50 gr de parmesano rallado
- 1 diente de ajo
- 1 cda de perejil picado
- Pimienta al gusto
Para freír:
- Aceite en cantidad necesaria
Preparación
- Colocar la harina sobre la mesada y hacer un hueco en el centro. Agregar los huevos, el aceite y la sal.
- Mezclar desde el centro hacia los bordes hasta comenzar a formar la masa. Amasar durante unos 8 minutos, hasta que quede lisa y elástica. Si estuviera demasiado seca, incorporar una cucharada de agua.
- Envolver la masa y dejarla reposar durante 30 minutos a temperatura ambiente. Este descanso permite que se relaje y resulte más fácil estirarla.
- Para preparar el relleno, colocar la ricota en un recipiente. Agregar la mozzarella rallada, el parmesano, la yema, el perejil, la nuez moscada, sal y pimienta.
- Mezclar hasta obtener una preparación firme. Si la ricota tuviera mucho líquido, conviene escurrirla antes de utilizarla.
- Dividir la masa en porciones y estirarla con máquina para pastas o palo de amasar hasta obtener láminas finas.
- Colocar pequeñas porciones de relleno sobre una de las láminas, dejando espacio suficiente entre cada una.
- Humedecer apenas la masa alrededor del relleno y cubrir con otra lámina. Presionar con los dedos para retirar el aire y sellar bien los bordes.
- Cortar los ravioles con un cortante cuadrado o una rueda para pastas. Revisar que todos queden completamente cerrados.
- Para la salsa, colocar la crema de leche, el queso crema y el ajo picado en una cacerola pequeña. Cocinar a fuego bajo mientras se mezcla.
- Agregar el parmesano y continuar revolviendo hasta conseguir una salsa lisa. Incorporar el perejil y un poco de pimienta. Retirar antes de que hierva con fuerza.
- Calentar abundante aceite en una cacerola. Freír los ravioles en tandas pequeñas durante 2 o 3 minutos, hasta que estén dorados.
- Retirarlos con una espumadera y colocarlos sobre papel absorbente. Servirlos con la salsa cremosa en un recipiente aparte.
Tips y consejos
- La ricota debe estar bien escurrida. Un relleno demasiado húmedo puede ablandar la masa y provocar que los ravioles se abran durante la fritura.
- Para retirar el exceso de líquido, se puede colocar la ricota en un colador durante algunas horas dentro de la heladera.
- La mozzarella conviene rallarla o cortarla muy pequeña. Los trozos grandes pueden dificultar el sellado y generar espacios de aire dentro del raviol.
- El relleno debe quedar firme y fácil de manipular. Si resulta demasiado blando, se puede agregar una pequeña cantidad de parmesano rallado.
- No hay que colocar demasiado relleno. Una porción pequeña permite cerrar mejor la masa y evita que se rompa al cocinarse.
- Es importante retirar el aire alrededor del relleno antes de sellar. Las burbujas pueden expandirse con el calor y abrir la masa.
- Los bordes deben presionarse con firmeza. También se puede pasar un tenedor alrededor, aunque sin perforar la parte central.
- Si la masa comienza a secarse mientras se arman los ravioles, conviene mantener las láminas que todavía no se usan cubiertas con un repasador limpio.
- Antes de freír todos, es recomendable probar con uno. Así se puede comprobar si el aceite tiene la temperatura correcta y si el sellado es suficiente.
- El aceite debe estar caliente, pero no humeante. Si está frío, los ravioles absorberán demasiada grasa; si está excesivamente caliente, se dorarán antes de que el relleno tome temperatura.
- No conviene colocar muchos ravioles al mismo tiempo. Freírlos en tandas mantiene la temperatura del aceite y permite que se cocinen de forma pareja.
- Después de retirarlos, deben escurrirse bien. No es necesario dejarlos demasiado tiempo sobre el papel porque podrían perder parte de su textura crocante.
- La salsa debe cocinarse a fuego bajo. La crema y los quesos pueden separarse si hierven con demasiada intensidad.
- Si la salsa queda muy espesa, se puede agregar una cucharada de leche. Si está demasiado líquida, se cocina unos minutos más o se incorpora un poco de parmesano.
- El ajo puede utilizarse entero y retirarse al final si se busca un sabor más suave. También puede reemplazarse por una pizca de ajo en polvo.
- Se pueden preparar los ravioles con anticipación y conservarlos crudos en la heladera durante algunas horas, separados entre sí y cubiertos.
- También pueden congelarse antes de freír. Deben acomodarse primero sobre una bandeja y, una vez firmes, guardarse en una bolsa. Se fríen directamente congelados, agregando unos minutos de cocción.
- Los ravioles ya fritos se disfrutan mejor en el momento. Al guardarlos, la masa pierde parte del crocante debido a la humedad del relleno.
El contraste entre la masa dorada y el relleno cremoso hace que estos ravioles sean diferentes a la versión hervida tradicional.
La salsa puede servirse al costado para acompañar cada pieza sin humedecerla antes de tiempo.