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Crema de almendras casera

Esta crema de almendras se prepara a fuego lento con leche, yemas y almendras tostadas.

El resultado es un postre espeso, suave y con un sabor profundo, ideal para servir en compoteras individuales o en una fuente grande.

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Ingredientes

  • 700 ml de leche
  • 150 gr de almendras
  • 4 yemas
  • 120 gr de azúcar
  • 40 gr de almidón de maíz
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 30 gr de manteca
  • 1 pizca de sal
  • Almendras picadas para terminar

Preparación

  1. Colocar las almendras en una sartén limpia y tostarlas a fuego bajo durante unos minutos. Revolver con frecuencia para que tomen color de manera pareja y no se quemen.
  2. Retirar las almendras del fuego y dejarlas enfriar. Separar una pequeña parte para la terminación y procesar el resto hasta obtener un polvo fino. No conviene procesarlas durante demasiado tiempo porque pueden comenzar a liberar aceite.
  3. Colocar 550 ml de leche en una cacerola y agregar las almendras molidas. Calentar a fuego bajo durante unos 8 minutos, revolviendo ocasionalmente, para que la leche tome todo el sabor.
  4. En otro recipiente, mezclar las yemas con el azúcar y la pizca de sal. Batir solamente hasta que la preparación quede uniforme.
  5. Disolver el almidón de maíz en los 150 ml de leche restantes. Mezclar bien hasta que no queden grumos y agregar esta preparación a las yemas.
  6. Incorporar poco a poco la leche caliente con almendras mientras se mezcla constantemente. Hacerlo de manera gradual evita que las yemas se cocinen de golpe.
  7. Volver a colocar toda la preparación en la cacerola y cocinar a fuego medio-bajo. Revolver continuamente, prestando especial atención al fondo y a los bordes.
  8. Cuando la crema comience a espesar, bajar el fuego y continuar la cocción durante 1 o 2 minutos. Debe quedar firme, pero todavía suave y fácil de servir.
  9. Retirar del fuego y agregar la manteca junto con la esencia de vainilla. Mezclar hasta que la manteca se derrita por completo y la crema quede lisa.
  10. Distribuir la preparación en vasos, compoteras o en una fuente. Cubrir la superficie con film en contacto para evitar que se forme una capa más seca.
  11. Dejar que pierda calor y llevar a la heladera durante al menos 4 horas. Antes de servir, terminar con las almendras reservadas, picadas de manera irregular.

Tips y consejos

  • Tostar las almendras antes de utilizarlas mejora mucho el sabor del postre. Deben calentarse a fuego bajo y retirarse apenas comiencen a desprender aroma.
  • Si se desea una textura más fina, se pueden pelar las almendras. Para hacerlo, hay que colocarlas durante 1 minuto en agua hirviendo, escurrirlas y retirar la piel con los dedos.
  • Las almendras deben estar completamente frías antes de procesarlas. Si todavía conservan calor, pueden liberar aceite más rápidamente y transformarse en una pasta.
  • No hace falta reducirlas hasta convertirlas en una harina perfecta. Un molido fino, con algunas partículas pequeñas, aporta una textura casera agradable.
  • El almidón siempre debe disolverse en leche fría. Si se agrega directamente a la cacerola caliente, formará grumos difíciles de eliminar.
  • La mezcla de leche caliente debe incorporarse lentamente sobre las yemas. Este paso permite igualar las temperaturas sin que aparezcan pequeños trozos de huevo cocido.
  • Durante la cocción final, es importante revolver de manera constante. La crema espesa rápido y puede adherirse al fondo si se la deja quieta.
  • Una vez que comienza a burbujear, debe cocinarse al menos 1 minuto para que el almidón pierda el gusto a crudo.
  • Si aparecen pequeños grumos, la crema puede pasarse por un colador fino mientras todavía está caliente. También se puede mezclar brevemente con una batidora de mano.
  • La manteca se incorpora fuera del fuego. Aporta suavidad y ayuda a que la superficie se mantenga más lisa después del enfriado.
  • La consistencia recién cocida será algo más liviana que la definitiva. Durante el reposo en la heladera, la crema se vuelve más espesa.
  • Si al servirla está demasiado firme, se puede revolver con una cuchara o un batidor de mano para devolverle una textura más suave. No es necesario agregar leche.
  • Para un sabor más intenso, se puede sumar una pequeña cantidad de esencia de almendras, pero debe usarse con moderación porque suele ser muy concentrada.
  • Las almendras de la terminación pueden tostarse por separado para que conserven mejor su textura. Conviene agregarlas justo antes de llevar el postre a la mesa.
  • También se puede terminar con una pizca de canela, un poco de chocolate rallado o unas gotas de miel, sin cubrir por completo el sabor principal.
  • El postre se conserva en la heladera durante un máximo de 3 días, siempre cubierto. Las almendras picadas deben guardarse por separado para que no pierdan firmeza.

La crema queda espesa, suave y con un sabor a almendras mucho más marcado que el de una preparación hecha solamente con esencia.

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