Este queso marinado es una forma sencilla de transformar un queso semiduro en un acompañamiento lleno de sabor.
Los cubos absorben el aroma del ajo, las hierbas y la pimienta, mientras que el aceite los mantiene suaves y brillantes. Queda ideal para servir con salame, aceitunas, panes tostados o grisines.

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Ingredientes
- 500 gr de queso semiduro
- 250 ml de aceite
- 2 dientes de ajo
- 1 cdita de orégano
- 1 cdita de tomillo seco
- ½ cdita de romero seco
- ½ cdita de ají molido
- 1 cdita de granos de pimienta negra
- ½ cdita de pimentón
- 2 hojas de laurel
- Pimienta molida, a gusto
Preparación
- Elegir un queso semiduro que pueda cortarse sin desarmarse. Puede usarse pategrás, gouda, fontina, tybo o uno de sabor similar.
- Cortar el queso en cubos medianos, procurando que tengan un tamaño parejo. No conviene hacerlos demasiado pequeños porque podrían romperse al mezclarlos o al retirarlos del recipiente.
- Pelar los dientes de ajo y cortarlos en láminas finas. Para obtener un sabor menos intenso, se pueden calentar durante 1 minuto en una sartén con una pequeña cantidad del aceite, sin dejar que se doren.
- Colocar el orégano, el tomillo, el romero, el ají molido, el pimentón y los granos de pimienta en un recipiente pequeño. Mezclarlos para que se distribuyan de manera uniforme.
- Lavar muy bien un frasco o recipiente de vidrio y secarlo completamente. No debe quedar agua en el interior.
- Colocar una primera capa de cubos de queso en el fondo. Agregar algunas láminas de ajo, una hoja de laurel y una pequeña cantidad de las hierbas.
- Continuar formando capas de queso, ajo y condimentos hasta completar el recipiente. No es necesario presionar demasiado; los cubos deben quedar acomodados, pero sin aplastarse.
- Verter el aceite lentamente por uno de los costados para que llegue hasta el fondo y ocupe los espacios entre los cubos.
- Mover el frasco con suavidad para liberar las burbujas de aire. Si fuera necesario, agregar un poco más de aceite hasta que el queso quede cubierto.
- Tapar el recipiente y llevarlo inmediatamente a la heladera. Dejarlo reposar durante al menos 12 horas para que el queso comience a absorber los aromas.
- Para conseguir un sabor más marcado, dejarlo marinar durante 24 horas. Durante ese tiempo, se puede girar suavemente el frasco una o dos veces para redistribuir las especias.
- Retirar de la heladera unos 15 minutos antes de servir. El aceite recuperará una textura más fluida y el queso tendrá mejor aroma.
- Servir los cubos con una cuchara o tenedor limpio, acompañados por un poco del aceite condimentado.
Tips y consejos
- Elegir un queso firme: los quesos muy blandos pueden romperse dentro del aceite. Lo ideal es utilizar uno semiduro, de sabor suave o medio, que mantenga bien la forma al cortarlo.
- No cortar cubos demasiado grandes: un tamaño de aproximadamente 2 cm permite que el queso absorba los condimentos y sea cómodo para servir en una picada.
- Secar bien el recipiente: cualquier resto de agua puede afectar la conservación y hacer que el aceite salpique al incorporarlo.
- Usar hierbas secas: se distribuyen mejor, aportan mucho aroma y resultan más prácticas para una preparación que permanecerá varias horas en aceite.
- Regular el ajo: dos dientes aportan un sabor evidente. Para una versión más suave, utilizar solo uno; para una preparación intensa, agregar uno adicional.
- No dorar el ajo: si se decide calentarlo, debe quedar apenas perfumado. El ajo quemado puede darle un sabor amargo a todo el aceite.
- Agregar las especias entre las capas: colocarlas únicamente por encima hace que los cubos del fondo queden menos condimentados.
- Cubrir el queso con aceite: esto ayuda a que todos los cubos se marinen de manera pareja. El aceite sobrante puede aprovecharse como aderezo para ensaladas o para pincelar panes antes de tostarlos.
- Respetar el reposo: aunque puede servirse el mismo día, después de 12 a 24 horas el sabor resulta mucho más integrado.
- No agregar sal al comienzo: los quesos semiduros ya suelen tener suficiente. Conviene probarlos después del reposo antes de decidir si necesitan más.
- Para una versión más colorida: se pueden sumar tomates secos bien escurridos, aceitunas o pequeños trozos de morrón asado, siempre manteniendo la preparación refrigerada.
- Servirlo a temperatura ambiente solo unos minutos: el queso mejora su textura fuera de la heladera, pero no conviene dejar el frasco durante mucho tiempo sobre la mesa.
- Usar siempre utensilios limpios: retirar los cubos con un tenedor limpio evita contaminar el resto de la preparación.
- Conservación segura: al contener ajo fresco dentro de aceite, debe mantenerse siempre refrigerado a 4 °C o menos y consumirse dentro de un máximo de 4 días. No debe guardarse a temperatura ambiente.
El resultado es un queso firme, aromático y muy vistoso, con hierbas adheridas, pimienta y láminas de ajo entre los cubos.
Servido directamente en el frasco o en un pequeño recipiente, se convierte en uno de los puntos más atractivos de la picada.