Que una bombita se queme de vez en cuando puede ser normal.
Pero cuando pasa una y otra vez en el mismo portalámparas, aunque cambies la lámpara por una nueva, conviene prestar atención porque el problema puede no estar en la bombita.

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A veces la causa es sencilla. Otras veces, en cambio, puede haber una falla en la instalación, exceso de temperatura o un mal contacto que termina acortando la vida útil de cualquier lámpara que coloques allí.
Puede haber demasiado calor
El calor es uno de los grandes enemigos de las lámparas, especialmente de las LED. Si la luminaria es muy cerrada, tiene poca ventilación o acumula temperatura, la bombita puede trabajar más caliente de lo debido y durar mucho menos. ENERGY STAR señala que la gestión del calor es clave para la vida útil de los LED: cuanto mayor es la temperatura de funcionamiento, más rápido se degradan.
Por eso, si siempre se quema la lámpara de una misma tulipa o artefacto cerrado, conviene verificar si el modelo utilizado es apto para ese tipo de luminaria.
También puede existir un mal contacto
Un portalámparas flojo, sulfatado o deteriorado puede provocar un contacto eléctrico deficiente. Esto puede generar calentamiento, pequeños arcos eléctricos o interrupciones que no siempre son visibles desde afuera.
No hace falta esperar a que la bombita se queme para sospecharlo. Si la luz titila, tarda en encender, se apaga al tocar el artefacto o escuchás algún pequeño zumbido, conviene dejar de usar esa luminaria hasta revisarla.
Los contactos flojos, el sobrecalentamiento y las conexiones deterioradas son señales que merecen atención porque pueden estar relacionadas con fallas eléctricas más importantes.
¿Y si la bombita no es la adecuada?
Otro punto muy común es utilizar una lámpara que no coincide con las especificaciones del artefacto.
Cada luminaria puede tener una potencia máxima recomendada. Utilizar una bombita que exceda esa indicación puede aumentar la temperatura del portalámparas y del cableado. Las recomendaciones de seguridad eléctrica insisten en utilizar lámparas que respeten la potencia indicada por el fabricante.
Además, algunas lámparas no son adecuadas para reguladores de intensidad, sensores o determinados artefactos cerrados.
Las fluctuaciones eléctricas también pueden influir
Si no se quema solamente una bombita, sino que además notás luces que titilan o cambian de intensidad en diferentes puntos de la casa, puede existir un problema más general en la instalación.
La Electrical Safety Foundation International recomienda consultar a un electricista cuando aparecen luces que parpadean o disminuyen de intensidad, interruptores calientes, zumbidos o cortes frecuentes de térmicas.
Qué conviene revisar
Antes de seguir cambiando bombitas una detrás de otra, fijate si el artefacto se calienta demasiado, si el portalámparas está oscurecido o deteriorado, si la lámpara es compatible y si existe algún parpadeo.
Si el problema continúa siempre en el mismo punto, lo más conveniente es que un electricista revise el portalámparas y la conexión.
Cambiar otra bombita puede solucionar el síntoma durante unos días, pero no necesariamente la causa.