Este postre frío de ananá y coco queda cremoso, fresco y bien abundante, con capas suaves, trocitos de fruta y una cubierta de coco que lo hace muy vistoso.
Se prepara en fuente, se deja enfriar varias horas y al servir se puede levantar una porción firme donde se ven todas las capas.

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Ingredientes
Para la crema:
- 500 ml de crema de leche fría
- 300 gr de queso crema
- 120 gr de azúcar impalpable
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 7 gr de gelatina sin sabor
- 4 cdas de agua fría
Para armar:
- 350 gr de galletitas dulces de coco o vainilla
- 1 lata grande de ananá en almíbar
- 180 ml del almíbar del ananá
- 80 gr de coco rallado
Para decorar:
- 100 gr de coco rallado
- 3 rodajas de ananá en cubitos
- Coco tostado, opcional
Preparación
- Escurrí el ananá y reservá el almíbar. Cortá la fruta en cubitos pequeños, separando una parte para decorar la superficie.
- Hidratá la gelatina sin sabor con las 4 cdas de agua fría. Dejala reposar unos minutos y luego calentala apenas, sin hervir, hasta que quede líquida y sin grumos.
- En un bowl grande, batí la crema de leche bien fría con el azúcar impalpable hasta que tome cuerpo.
- Agregá el queso crema y la esencia de vainilla. Mezclá con movimientos suaves hasta obtener una crema lisa, firme y cremosa.
- Incorporá la gelatina disuelta en forma de hilo, mezclando constantemente para que se reparta bien.
- Sumá 80 gr de coco rallado y una parte de los cubitos de ananá. Mezclá suavemente para que la fruta quede distribuida en la crema.
- Pasá las galletitas apenas por el almíbar reservado, solo un segundo de cada lado. No las dejes mucho tiempo porque se pueden romper.
- En una fuente rectangular de vidrio, colocá una primera capa de galletitas humedecidas, cubriendo bien toda la base. Si hace falta, partí algunas para completar los bordes.
- Cubrí con una capa generosa de crema de ananá y coco. Alisá con espátula y agregá algunos cubitos de ananá por encima.
- Repetí las capas de galletitas humedecidas y crema hasta completar la fuente. Terminá con una capa abundante de crema, bien extendida hasta los bordes.
- Cubrí toda la superficie con coco rallado. Agregá cubitos de ananá por arriba y, si querés más textura, un poco de coco apenas tostado.
- Llevá a la heladera durante al menos 5 horas. Lo ideal es dejarlo de un día para el otro para que tome cuerpo y se pueda servir mejor.
- Serví bien frío, levantando una porción con espátula o cuchara grande para que se vean las capas de crema, galletitas y ananá.
Tips y consejos
- No empapes las galletitas: el almíbar del ananá les da humedad y sabor, pero si absorben demasiado líquido el postre puede perder estructura.
- Usá el ananá bien escurrido: si agregás demasiada fruta con líquido, la crema puede aflojarse. Conviene escurrirlo unos minutos antes de mezclar.
- La gelatina ayuda a sostener la porción: este postre tiene mucha crema y fruta, por eso la gelatina permite que el corte se vea más firme y prolijo.
- El coco tostado suma aroma: podés tostar una parte en sartén seca, apenas unos minutos, hasta que tome color suave. No lo descuides porque se quema rápido.
- La crema tiene que estar fría: así toma mejor cuerpo y queda más aireada. También ayuda enfriar el bowl antes de batir.
- Preparalo con anticipación: después de varias horas de heladera, las galletitas se ablandan lo justo y el sabor del ananá se integra mejor con la crema.
- Para una versión más alta: usá una fuente más chica y profunda, así las capas quedan más marcadas al servir.
Este postre queda fresco, cremoso y muy rendidor, con el sabor clásico del ananá y el coco en una versión simple de fuente.
Bien frío, con una porción generosa, es de esos postres que se lucen sin complicarse.