Un postre suave, rendidor y con una textura bien cremosa, ideal para preparar en una fuente grande y servir en porciones generosas.
La cubierta de dulce de leche le da una presentación brillante y tentadora, mientras que el interior queda aireado, húmedo y con mucho sabor.

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Es una receta simple, vistosa y perfecta para compartir en una mesa familiar o para preparar cuando querés algo dulce sin complicarte.
Ingredientes
- 500 gramos de dulce de leche repostero para la cubierta
- 400 gramos de dulce de leche común para la crema
- 500 centímetros cúbicos de crema de leche
- 300 gramos de queso crema firme
- 250 gramos de galletitas de vainilla o vainillas
- 150 centímetros cúbicos de leche
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 2 cucharadas de azúcar impalpable, opcional
- 1 pizca de sal fina
Preparación
- Colocá la crema de leche en un bowl amplio y batila hasta que tome cuerpo. No hace falta llegar a un punto demasiado firme, pero sí debe quedar espesa y aireada para que el postre tenga una textura cremosa y sostenida.
- En otro recipiente, mezclá el queso crema con los 400 gramos de dulce de leche común. Integrá con espátula o batidor de mano hasta lograr una crema lisa, sin grumos y de color parejo. Agregá la esencia de vainilla y una pizca muy pequeña de sal fina para realzar el sabor.
- Incorporá la crema batida a la mezcla de dulce de leche en dos o tres partes. Hacelo con movimientos suaves y envolventes, sin batir de más, para que la preparación mantenga aire y no quede pesada.
- Rompé las galletitas de vainilla o las vainillas en trozos chicos, pero sin convertirlas completamente en polvo. La idea es que se integren a la crema y aporten textura, formando un interior húmedo, aireado y con cuerpo.
- Humedecé apenas las galletitas con la leche. No las empapes demasiado, porque después el postre puede perder firmeza. Tienen que ablandarse lo justo para mezclarse bien con la crema.
- Sumá las galletitas humedecidas a la crema de dulce de leche y mezclá con espátula hasta distribuirlas de manera pareja. La preparación debe quedar espesa, cremosa y sostenida.
- Volcá toda la mezcla en una fuente rectangular de vidrio. Emparejá la superficie con una espátula, presionando apenas para que no queden huecos grandes en el interior. Llevá la fuente a la heladera durante al menos 30 minutos para que la base se asiente antes de colocar la cubierta.
- Ablandá el dulce de leche repostero unos segundos con una cuchara o espátula. Si está muy firme, podés calentarlo apenas a baño María o en microondas por pocos segundos, solo para que sea más fácil de extender, sin que quede líquido.
- Cubrí toda la superficie del postre con el dulce de leche repostero. Distribuilo de forma pareja, formando una capa lisa y generosa. Pasá una espátula por encima para dejar la cubierta prolija y brillante.
- Marcá suavemente la superficie en cuadrados con un cuchillo sin llegar hasta el fondo. Esto ayuda a que después sea más fácil servir las porciones y le da una presentación más prolija.
- Tapá la fuente con film o una tapa, sin que toque la superficie del dulce de leche. Llevá a la heladera durante un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarlo de un día para el otro para que tome mejor consistencia.
- Al momento de servir, cortá una porción con cuchillo y retirala con espátula o cuchara grande. El interior debe quedar cremoso, húmedo y aireado, mientras la parte superior mantiene una capa firme y brillante de dulce de leche.
Tips y consejos:
- Usá dulce de leche repostero para la cubierta porque mantiene mejor la forma, no se escurre y permite marcar los cuadrados de manera prolija.
- Para la crema interna conviene usar dulce de leche común, ya que se integra mejor con el queso crema y deja una textura más suave.
- No remojes demasiado las galletitas. Con apenas humedecerlas alcanza, porque después siguen absorbiendo humedad mientras el postre descansa.
- Si querés una textura más pareja, podés triturar una parte de las galletitas y dejar otra parte en trocitos. Así el interior queda cremoso, pero con más cuerpo.
- El descanso es clave para que la preparación tome estructura. Si lo servís apenas lo terminás, la crema puede estar demasiado blanda y la porción no va a salir tan prolija.
- Para un sabor más intenso, podés agregar una cucharadita de café instantáneo disuelto en muy poca leche. No hace falta que se note como café, solo ayuda a realzar el dulce de leche.
- Si preferís un postre más suave, reducí un poco la cantidad de dulce de leche de la crema interna y mantené la cubierta generosa arriba.
- Para cortar porciones más limpias, pasá el cuchillo por agua caliente, secalo y recién ahí marcá el postre.
Este postre cremoso de dulce de leche queda firme, suave y muy rendidor.
Es ideal para preparar en una fuente grande, llevar a la mesa y servir en porciones generosas.