Este postre cremoso de arándanos queda suave, húmedo y con una superficie dorada muy tentadora.
Tiene una textura delicada, con arándanos repartidos en el interior y un contraste perfecto entre lo cremoso y lo frutal.

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Es ideal para servir en porciones, como postre casero o para una merienda especial.
Ingredientes
- 250 g de arándanos frescos o congelados
- 2 huevos
- 120 g de azúcar
- 250 g de queso crema
- 100 ml de crema de leche
- 80 g de manteca derretida
- 120 g de harina 0000
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Ralladura de 1 limón
- 1 pizca de sal
- 2 cucharadas de azúcar extra para la superficie
- Azúcar impalpable o migas dulces para decorar, opcional
Preparación
- Precalentá el horno a 180 °C. Enmantecá una fuente cuadrada o rectangular mediana y, si querés desmoldar más fácil, colocá papel manteca en la base.
- Lavá los arándanos y secalos con cuidado usando papel de cocina. Si usás arándanos congelados, no hace falta descongelarlos por completo, pero sí conviene pasarlos apenas por una cucharada de harina para que no larguen tanto jugo en la mezcla.
- En un bowl, colocá los huevos con el azúcar. Batí con batidor de mano durante unos minutos, hasta que la mezcla se vea más clara y pareja.
- Agregá el queso crema, la crema de leche, la manteca derretida, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Mezclá bien hasta obtener una preparación cremosa y sin grumos grandes.
- Incorporá la harina, el polvo de hornear y la pizca de sal. Mezclá suavemente con espátula, solo hasta integrar. No hace falta batir demasiado.
- Sumá la mitad de los arándanos a la mezcla y revolvé con cuidado para que queden repartidos sin romperse demasiado.
- Volcá la preparación en la fuente preparada y emparejá la superficie con una cuchara o espátula.
- Distribuí el resto de los arándanos por encima, presionándolos apenas para que queden integrados en la superficie. Espolvoreá con las 2 cucharadas de azúcar extra para que al hornearse quede una capa más dorada.
- Llevá al horno durante 35 a 45 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y el centro se note firme, pero todavía húmedo. Si pinchás con un palillo, puede salir con algunas migas cremosas, pero no con mezcla líquida.
- Retirá del horno y dejá reposar al menos 20 minutos antes de cortar. Al enfriarse un poco, el postre toma mejor cuerpo y las porciones salen más prolijas.
- Serví en cuadrados o porciones generosas. Si querés, podés terminar con algunos arándanos frescos por arriba y apenas azúcar impalpable o migas dulces para darle una textura más atractiva.
Tips y consejos:
- El queso crema ayuda a que la textura quede más húmeda y suave. Conviene usar uno firme, no demasiado líquido, para que el postre mantenga buena forma al cortar.
- La ralladura de limón combina muy bien con los arándanos y levanta el sabor sin hacerlo pesado. Usá solo la parte amarilla para evitar amargor.
- Si usás arándanos congelados, agregalos directamente a la mezcla. Si se descongelan antes, pueden teñir demasiado la preparación y largar más líquido.
- No batas de más después de agregar la harina. Con integrar suavemente alcanza para que el resultado quede más tierno.
- El punto de cocción es importante. No tiene que quedar seco; debe mantenerse cremoso en el interior, pero con suficiente firmeza para cortar.
- Si la superficie se dora muy rápido y el centro todavía está blando, cubrí apenas con papel aluminio durante los últimos minutos de horno.
- Para una versión más intensa, podés sumar algunos trocitos de chocolate blanco. Combina muy bien con el sabor ácido de los arándanos.
- Se puede servir tibio, a temperatura ambiente o frío de heladera. Tibio queda más cremoso; frío queda más firme y fácil de cortar.
- Guardalo tapado en la heladera durante 2 o 3 días. Antes de servir, podés dejarlo unos minutos fuera para que recupere mejor textura.
Este postre cremoso de arándanos queda húmedo, suave y con fruta bien presente en cada bocado.
Es una receta simple, diferente y perfecta para preparar algo dulce con una textura delicada y mucho sabor.