Este pay de manzana es un clásico de masa dorada, relleno jugoso y aroma casero.
La combinación de manzanas tiernas con canela y una cubierta crocante lo convierte en un postre ideal para compartir en una merienda o después de una comida.

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Se puede servir tibio o frío, solo o acompañado con crema, helado o un poco de azúcar impalpable.
Ingredientes
- 300 g de harina 0000
- 150 g de manteca fría
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 pizca de sal
- 1 huevo
- 3 a 5 cucharadas de agua fría
- 6 manzanas medianas
- 100 g de azúcar
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 cucharadita de canela
- 1 cucharada de almidón de maíz
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 20 g de manteca
- 1 huevo batido, para pintar
- Azúcar extra, para espolvorear
Preparación
- Colocá la harina en un bowl junto con el azúcar y la sal. Agregá la manteca fría cortada en cubitos y trabajá con la punta de los dedos hasta formar un arenado. No hace falta que quede completamente fino; algunos pedacitos chicos de manteca ayudan a que la masa quede más rica y quebradiza.
- Sumá el huevo y mezclá. Agregá el agua fría de a poco, solo hasta que la masa se una. No la amases demasiado, porque si trabajás mucho la preparación puede quedar dura después de hornearla.
- Formá un bollo, dividilo en dos partes, una apenas más grande que la otra, envolvelas y llevalas a la heladera durante 30 minutos. Este descanso hace que la masa se estire mejor y mantenga la forma durante la cocción.
- Mientras tanto, prepará el relleno. Pelá las manzanas, retirales el centro y cortalas en gajos o láminas gruesitas. Colocalas en un bowl con el jugo de limón para que no se oscurezcan y para sumar un toque de frescura.
- Agregá el azúcar, la canela, la esencia de vainilla y el almidón de maíz. Mezclá bien para que todas las manzanas queden cubiertas. El almidón ayuda a espesar los jugos que largan durante el horneado y evita que el relleno quede demasiado líquido.
- Estirá la porción más grande de masa sobre la mesada apenas enharinada y cubrí una tartera o molde para pay. Acomodá bien la masa en la base y los bordes, sin estirarla demasiado para que no se contraiga en el horno.
- Volcá el relleno de manzana sobre la base y distribuí por arriba los 20 g de manteca cortados en pedacitos chicos. Esto ayuda a que el relleno quede más sabroso y brillante.
- Estirá la segunda parte de masa y cubrí el pay. Sellá bien los bordes presionando con los dedos o haciendo un repulgue simple. Hacé algunos cortes pequeños en la superficie para que pueda salir el vapor durante la cocción.
- Pintá la cubierta con huevo batido y espolvoreá un poco de azúcar por encima. Esto le da un dorado más atractivo y una textura apenas crocante en la superficie.
- Llevá a horno precalentado a 180 °C durante 40 a 50 minutos, o hasta que la masa esté bien dorada y el relleno burbujee suavemente por los cortes de arriba.
- Retirá del horno y dejá reposar al menos 30 minutos antes de cortar. Ese descanso es importante para que el relleno tome cuerpo y la porción salga más prolija.
Tips y consejos:
- Para un sabor más equilibrado, podés combinar manzanas rojas y verdes. Las rojas aportan dulzor y las verdes suman un toque ácido muy rico.
- No cortes las manzanas demasiado finas. Si quedan muy delgadas, pueden deshacerse por completo durante el horneado y el relleno pierde textura.
- La manteca de la masa tiene que estar bien fría. Ese detalle ayuda a lograr una masa más quebradiza y con mejor mordida.
- Si querés una superficie más rústica, podés espolvorear un poco de azúcar común antes de hornear. Si preferís un acabado más delicado, agregá azúcar impalpable cuando el pay ya esté frío.
- El reposo después del horno es clave. Si lo cortás apenas sale, el relleno puede desparramarse porque todavía está muy caliente.
- Se puede servir tibio con una bocha de helado de crema o frío con un poco de crema batida. De las dos formas queda muy bien.
- Para conservarlo, guardalo tapado en la heladera durante 3 días. Antes de servir, podés entibiar las porciones unos minutos en horno bajo para recuperar la textura de la masa.
Este pay de manzana queda dorado, aromático y con un relleno bien generoso.
Es una receta clásica, rendidora y perfecta para preparar cuando querés un postre casero con sabor de siempre.