Categorías
Recetas de Comidas

Papas rosti: la receta suiza que se hizo famosa por su textura crujiente

Esta receta queda dorada, crocante por fuera y tierna por dentro, con una presentación simple pero muy tentadora.

Es una preparación ideal para servir como entrada, acompañamiento o plato principal liviano.

Te recomendamos: Zapallitos verdes rellenos con queso gratinado

El secreto está en rallar bien la papa, quitarle el exceso de humedad y cocinarla hasta lograr una base firme y dorada.

Ingredientes

  • 1 kg de papas
  • 1 cebolla chica, opcional
  • 2 cucharadas de manteca
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 cucharadita de sal
  • Pimienta negra a gusto
  • 1 cucharada de perejil picado, opcional
  • 1 cucharada de ciboulette picada, opcional
  • 2 cucharadas de queso rallado, opcional
  • Crema agria, queso crema o yogur natural espeso para acompañar, opcional

Preparación

  1. Lavá bien las papas para retirar cualquier resto de tierra. Podés pelarlas o dejarlas con cáscara si están bien limpias y la piel es fina. Para una textura más pareja, lo más habitual es pelarlas.
  2. Rallá las papas con la parte gruesa del rallador. La rosti se caracteriza justamente por tener hebras de papa visibles, por eso no conviene usar un rallado demasiado fino ni procesarlas, porque podrían soltar más líquido y quedar como una pasta.
  3. Colocá la papa rallada sobre un repasador limpio o dentro de un colador. Presioná muy bien para quitar la mayor cantidad posible de humedad. Este paso es fundamental: cuanto más seca esté la papa, mejor se va a dorar y más firme va a quedar al cocinarse.
  4. Si vas a usar cebolla, rallala o cortala bien finita y mezclala con la papa. La cebolla aporta sabor y un toque más jugoso, pero también suma humedad, por eso conviene escurrirla un poco antes de incorporarla.
  5. Pasá la papa rallada a un bowl y condimentá con sal y pimienta. Si querés, agregá perejil, ciboulette o un poco de queso rallado. Mezclá con las manos o con una cuchara para distribuir bien los condimentos sin aplastar demasiado la papa.
  6. Calentá una sartén antiadherente a fuego medio y agregá una cucharada de manteca junto con una cucharada de aceite. La manteca da sabor y el aceite ayuda a que no se queme tan rápido.
  7. Colocá porciones de papa rallada en la sartén y dales forma redonda, presionando apenas con una espátula. Podés hacer una rosti grande del tamaño de la sartén o varias más chicas, como medallones. Para que sean más fáciles de dar vuelta, las individuales suelen salir mejor.
  8. Cociná sin mover durante varios minutos, hasta que la base esté bien dorada y firme. No las des vuelta antes de tiempo, porque si todavía no formaron costra pueden romperse.
  9. Cuando los bordes se vean dorados y la base esté compacta, girá cada rosti con una espátula ancha. Agregá un poco más de manteca y aceite si la sartén está seca, y cociná del otro lado hasta que quede bien dorada.
  10. Retirá las papas rosti y apoyalas sobre papel absorbente solo unos segundos, para retirar el exceso de grasa sin ablandarlas. Servilas enseguida para aprovechar mejor su textura.
  11. Si querés acompañarlas con una salsa simple, mezclá queso crema, yogur natural espeso o crema agria con ciboulette picada, sal y pimienta. Queda muy bien porque aporta frescura y contrasta con la papa dorada.

Tips y consejos:

  • La clave de una buena papa rosti está en quitar el exceso de líquido. Después de rallar las papas, apretalas fuerte con un repasador limpio hasta que dejen de soltar agua. Si las cocinás demasiado húmedas, pueden pegarse, romperse o quedar blandas en lugar de doradas.
  • Usá papas con buena cantidad de almidón. Las papas más harinosas ayudan a que las hebras se unan entre sí durante la cocción. Si usás papas muy acuosas, el resultado puede quedar menos firme.
  • No hace falta agregar huevo ni harina para la versión clásica. La papa, al cocinarse bien escurrida y presionada, puede unirse sola gracias a su almidón natural. De todos modos, si querés una versión más fácil de manejar, podés sumar una cucharada de almidón de maíz o una cucharada de harina, pero no es indispensable.
  • No presiones demasiado la mezcla dentro de la sartén. Hay que compactarla lo suficiente para que mantenga la forma, pero sin aplastarla por completo. Si la dejás demasiado comprimida, puede quedar pesada en el centro.
  • Cociná a fuego medio. Si el fuego está muy alto, se dora rápido por fuera pero la papa puede quedar cruda por dentro. Si está muy bajo, absorbe más grasa y pierde esa textura dorada tan buscada.
  • Para hacer una rosti grande, usá una sartén antiadherente y ayudate con un plato para darla vuelta. Cuando la base esté dorada, deslizala sobre el plato, invertí la sartén encima y girá con cuidado. Después seguí la cocción del otro lado.
  • Si vas a hacer varias unidades chicas, no llenes demasiado la sartén. Dejá espacio entre una y otra para poder darlas vuelta sin romperlas y para que el calor circule mejor.
  • La mezcla debe cocinarse apenas se prepara. Si dejás la papa rallada mucho tiempo en el bowl, puede oxidarse y largar más líquido. Lo mejor es rallar, escurrir, condimentar y cocinar enseguida.
  • Si querés sumar sabor sin cambiar demasiado la receta, podés agregar un poco de cebolla rallada, ajo en polvo, queso rallado o hierbas frescas. Lo importante es no excederse con ingredientes húmedos para que la papa mantenga su textura.
  • Para que queden más parejas, usá un aro de cocina o dales forma con una cuchara dentro de la sartén. Esto ayuda a que todas tengan un tamaño similar y se cocinen al mismo tiempo.
  • Si necesitás mantenerlas calientes, podés dejarlas unos minutos en horno bajo sobre una rejilla. No las tapes, porque el vapor puede ablandar la superficie.
  • Para una versión más abundante, servilas con huevo, ensalada fresca, queso crema o alguna salsa suave. También quedan muy bien como acompañamiento de carnes, pollo, pescado o verduras salteadas.
  • Si querés que se vean más doradas al servir, agregá una pizca de manteca al final de la cocción y dejá que haga contacto con la base unos segundos. Ese toque les da brillo y mejora mucho el sabor.
  • Evitá moverlas constantemente. La rosti necesita tiempo para formar una costra firme. Si la tocás demasiado, las hebras se separan y cuesta que mantenga la forma.

Las papas rosti son una receta sencilla, pero con una textura muy especial cuando se hacen bien.

Con pocos ingredientes y una buena cocción, se logra una preparación dorada, sabrosa y perfecta para servir recién hecha.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *