Estos rolls de pollo quedan jugosos, dorados y con un relleno bien cremoso al cortarlos.
La clave está en abrir y afinar las pechugas para poder enrollarlas bien, sin que parezcan piezas rellenas por dentro.

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Es una receta vistosa, rendidora y perfecta para servir en rodajas con el espiral marcado.
Ingredientes
- 4 pechugas de pollo grandes
- 8 fetas de jamón cocido
- 8 fetas de queso de máquina, mozzarella o dambo
- 2 cucharadas de mostaza
- 2 cucharadas de queso crema, opcional
- 2 dientes de ajo picados o rallados
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 cucharadita de orégano
- 1 cucharadita de perejil picado
- Sal a gusto
- Pimienta negra a gusto
- 2 cucharadas de aceite
- 1 cucharada de manteca
- 100 ml de caldo o agua
- Jugo de 1/2 limón, opcional
- Palillos o hilo de cocina
Preparación
- Colocá cada pechuga sobre una tabla y abrila con un cuchillo filoso, como si fuera un libro, sin llegar a separarla del todo. La idea es formar una pieza más amplia y pareja, para que después se pueda enrollar con facilidad.
- Cubrí el pollo con film o una bolsa limpia y golpealo suavemente con un martillo de cocina, palo de amasar o la base de una olla. Tiene que quedar más fino, pero sin romperse. Este paso es importante para que el roll se cierre bien y tenga una cocción pareja.
- Condimentá las pechugas de ambos lados con sal, pimienta, pimentón, orégano, ajo y perejil picado. No hace falta excederse con la sal porque el jamón y el queso ya aportan sabor.
- Untá una capa fina de mostaza sobre cada pechuga abierta. Si querés que el relleno quede más cremoso, mezclá la mostaza con el queso crema y extendé apenas sobre la superficie. No pongas demasiado, porque si queda muy cargado puede salirse al enrollar.
- Acomodá encima las fetas de jamón cocido, cubriendo casi toda la superficie del pollo pero dejando un borde libre. Después colocá las fetas de queso sobre el jamón. Ese borde libre ayuda a cerrar mejor el roll y evita que el relleno se escape demasiado.
- Enrollá cada pechuga desde uno de los extremos, apretando con cuidado para que el relleno quede bien contenido. El pollo tiene que envolver el jamón y el queso formando un roll firme, con las capas marcadas desde el centro hacia afuera.
- Cerrá cada roll con palillos o atalo con hilo de cocina. Si usás palillos, colocá varios en la unión para que no se abra durante la cocción. Si usás hilo, envolvelo alrededor del roll como si fuera un matambre chico.
- Calentá una sartén grande con el aceite y la manteca. Dorá los rolls por todos sus lados, girándolos con pinza para sellar bien la superficie. Este dorado ayuda a que queden más sabrosos y con mejor color.
- Una vez dorados, agregá el caldo o agua a la sartén. Tapá y cociná a fuego bajo durante 18 a 25 minutos, según el tamaño de los rolls. Giralos una o dos veces durante la cocción para que se cocinen parejo.
- Si preferís hacerlos al horno, colocá los rolls ya sellados en una fuente, agregá el caldo en la base y cociná a 180 °C durante 25 a 30 minutos. Podés pincelarlos con un poco del jugo de cocción para que no se sequen.
- Cuando estén listos, dejalos reposar 5 a 10 minutos antes de cortarlos. Este descanso es fundamental para que el queso no se escape por completo y para que el roll mantenga mejor la forma.
- Retirá los palillos o el hilo con cuidado. Cortá en rodajas gruesas con un cuchillo bien afilado, sin aplastar. Al servir, se tiene que ver el espiral de pollo, jamón y queso en cada porción.
Tips y consejos:
- Para que se note bien que el pollo está enrollado, la pechuga tiene que quedar fina y pareja. Si hay partes muy gruesas, el roll se deforma y cuesta lograr el espiral. Lo ideal es golpear suavemente hasta que toda la pieza tenga un grosor similar.
- No coloques el relleno hasta los bordes. Dejá siempre un pequeño margen libre para poder cerrar el roll sin que el jamón y el queso se salgan apenas empieza la cocción.
- El queso debe ser fácil de derretir, pero no demasiado líquido. Mozzarella, dambo, pategrás o queso de máquina funcionan bien. Si usás un queso muy blando, puede escaparse más rápido durante la cocción.
- Para un roll más firme, podés llevar las pechugas ya armadas a la heladera durante 20 minutos antes de cocinarlas. Ese frío ayuda a que mantengan mejor la forma al dorarlas.
- El sellado en sartén es muy importante. No solo mejora el sabor, también ayuda a cerrar la superficie del pollo y a que el roll quede más prolijo. Giralo con pinza, sin pincharlo demasiado, para no perder jugos.
- Si los hacés al horno sin sellar antes, también salen bien, pero quedan menos dorados. Para mejorar el color, podés pincelarlos con aceite, manteca derretida o un poco de mostaza antes de hornear.
- No los cortes recién salidos del fuego. Si el queso está demasiado caliente, se va a desbordar y el roll puede perder forma. Un reposo corto alcanza para que se asiente sin enfriarse demasiado.
- Si querés una versión más completa, podés sumar morrón asado, espinaca salteada bien escurrida o tomates secos picados, pero siempre en poca cantidad para que el roll no se abra.
- Para que las rodajas queden prolijas, usá un cuchillo largo y filoso. Cortá con movimiento suave, sin presionar hacia abajo. Así se conserva mejor el espiral del relleno.
- Si vas a preparar varios, conviene armarlos todos primero y cocinarlos después. De esa forma se doran parejo y no se te pasa la cocción de unos mientras terminás de armar otros.
- Se pueden servir enteros o cortados en medallones. Para una presentación más vistosa, lo mejor es cortar algunas rodajas y dejar un roll entero atrás, así se ve bien el relleno y también la forma original.
- Quedan muy bien con puré, papas al horno, ensalada fresca, arroz, verduras salteadas o una salsa suave de crema. También podés aprovechar el fondo de cocción de la sartén para hacer una salsa rápida con un poco más de caldo y una cucharada de queso crema.
Estos rolls de pollo son una receta simple, pero con una presentación muy atractiva cuando se cortan en rodajas.
Bien armados y cocinados a fuego controlado, quedan jugosos, dorados y con el relleno visible en forma de espiral.