Una opción rápida para resolver algo tipo pan sin usar harina ni horno.
Queda suave, con buena miga y dorado por fuera, ideal para acompañar comidas o armar algo rápido. Se hace en pocos minutos y con ingredientes simples que suelen estar en casa.

Te recomendamos: Chipá proteico: la receta saludable en 7 pasos
Ingredientes
- 1 taza de yogur natural (espeso)
- 1 huevo
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 3 a 4 cucharadas de fécula de maíz (maicena)
Preparación
- En un bowl, mezclá el yogur con el huevo hasta que quede bien integrado y cremoso.
- Agregá el polvo de hornear y mezclá nuevamente.
- Incorporá la fécula de maíz de a poco hasta formar una masa blanda, húmeda pero moldeable. No tiene que quedar líquida.
- Dividí en 2 o 3 partes y formá discos con las manos, no muy finos (esto es clave para que queden esponjosos como en la imagen).
- Calentá una sartén antiadherente a fuego bajo.
- Cociná los panes unos 4 a 5 minutos por lado. Podés tapar la sartén para que se inflen mejor.
- Vas a ver que se doran con manchas irregulares y se inflan levemente, formando esa textura aireada característica.
Tips y consejos:
- El yogur es el ingrediente clave: cuanto más espeso sea (tipo firme o estilo griego), mejor va a ser la textura final. Si usás uno muy líquido, la masa va a necesitar más fécula y puede perder esponjosidad
- La fécula de maíz no se agrega toda de golpe: hacerlo de a poco te permite controlar mejor la textura y evitar que la masa quede seca o difícil de trabajar
- El punto ideal es una masa húmeda pero manejable. Si se pega mucho a las manos, podés humedecerte apenas las manos o espolvorear un poco más de fécula
- No los aplastes demasiado: si quedan finos, se cocinan rápido pero no desarrollan esa miga aireada que se busca
- Cocinar a fuego bajo es fundamental. Si te apurás con fuego alto, se doran por fuera pero quedan crudos o húmedos por dentro
- Tapar la sartén durante la cocción ayuda a generar calor envolvente, lo que hace que los panes se inflen más y queden mejor cocidos
- Si querés un dorado más parejo, podés pincelar apenas la superficie con un poquito de aceite antes de cocinarlos
- Para darles más sabor, podés sumar a la masa una pizca de sal, ajo en polvo, orégano o incluso queso rallado
- También podés hacer una versión dulce agregando un poco de edulcorante, miel o esencia de vainilla
- Si te sobran, podés guardarlos en la heladera y recalentarlos en sartén unos minutos. Así recuperan bastante bien la textura
- Si al día siguiente están más firmes, un toque de calor los devuelve a una consistencia más suave
- Evitá manipularlos demasiado durante la cocción, ya que eso puede hacer que pierdan aire y queden más compactos
Estos panes son una solución rápida y práctica cuando querés algo casero sin complicarte.
Con pequeños ajustes en la masa o en los sabores, podés adaptarlos fácilmente a lo que tengas en casa y usarlos en distintas preparaciones del día a día