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Recetas saladas

Chipá proteico: la receta saludable en 7 pasos

Una versión más nutritiva del clásico chipá, ideal para quienes buscan sumar proteína sin dejar de disfrutar algo rico en cualquier momento del día.

Mantiene esa textura esponjosa por dentro y ligeramente crocante por fuera, con el sabor característico del queso que lo hace tan tentador.

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Es perfecto para desayunos, meriendas o como snack práctico para llevar.

Ingredientes

  • 250 g de fécula de mandioca
  • 150 g de queso rallado (tipo semiduro o una mezcla que tengas)
  • 2 huevos
  • 50 g de manteca derretida
  • 100 ml de leche
  • 30 g de proteína de suero hidrolizada (preferentemente sin sabor)
  • 1 cucharadita de sal

Preparación

  1. En un bowl amplio, colocar la fécula de mandioca junto con la proteína de suero y la sal. Mezclar bien para que los ingredientes secos queden integrados de manera uniforme.
  2. Agregar el queso rallado y mezclar nuevamente, tratando de distribuirlo por toda la preparación.
  3. Incorporar los huevos y comenzar a unir la mezcla con las manos o una cuchara, hasta formar una masa húmeda.
  4. Sumar la manteca derretida y mezclar bien para que se integre completamente.
  5. Añadir la leche de a poco mientras se sigue amasando, hasta lograr una masa suave, homogénea y que no se pegue demasiado en las manos.
  6. Tomar pequeñas porciones de masa y formar bolitas del tamaño de una nuez. Colocarlas sobre una fuente para horno, dejando espacio entre cada una.
  7. Llevar a horno precalentado a 180°C durante 20 a 25 minutos, hasta que estén ligeramente dorados por fuera.

Consejos:

  • Es importante que la proteína de suero sea neutra, ya que las versiones saborizadas pueden alterar el gusto final del chipá.
  • Si la masa se siente muy seca o se quiebra al armar las bolitas, agregá un chorrito extra de leche hasta lograr una textura más flexible.
  • En cambio, si la masa queda demasiado pegajosa, podés sumar un poco más de fécula de mandioca para equilibrarla.
  • El queso influye mucho en el sabor, por eso conviene usar uno con buen gusto, como un pategrás o una mezcla con reggianito.
  • Para una textura más intensa, podés agregar un poco más de queso rallado sin modificar el resto de los ingredientes.
  • Estos chipás se pueden freezar una vez formados, lo que te permite tener siempre listos para cocinar en cualquier momento.
  • Si los vas a guardar cocidos, lo mejor es calentarlos unos minutos antes de consumirlos para recuperar su textura original.
  • No los cocines de más, ya que pueden secarse por dentro; el punto justo es cuando apenas se doran.

Una opción práctica, rendidora y con un plus nutricional, ideal para disfrutar algo casero sin complicaciones.

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