Esta milhojas de masa filo es el equilibrio perfecto entre lo dulce, lo cremoso y lo crocante.
Con capas finas de masa dorada, queso brie fundido, salsa de arándanos y nueces tostadas, se transforma en un postre o entrada gourmet que sorprende.

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Ideal para una ocasión especial, pero tan simple que vas a querer hacerlo seguido.
Ingredientes
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12 láminas de masa filo (descongeladas)
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225 g de queso brie en rodajas finas
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½ taza de salsa de arándanos (puede ser casera o comprada)
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½ taza de nueces tostadas picadas en trozos grandes
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3 cucharadas de miel (más extra para decorar al final)
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4 cucharadas de manteca derretida (para pincelar la masa)
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Ramitas de tomillo fresco (opcional para decorar)
Preparación
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Precalentá el horno a 190 °C y prepará una bandeja para horno con papel manteca.
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Colocá una hoja de masa filo sobre la mesada y pincelala con manteca derretida. Colocá otra hoja encima y repetí el proceso hasta tener una pila de 6 hojas.
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Cortá la pila en rectángulos de aproximadamente 10 x 10 cm y ponelos sobre la bandeja.
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Repetí el mismo procedimiento con las 6 hojas restantes para obtener más capas iguales.
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Llevá al horno durante 8 a 10 minutos, hasta que estén bien doradas y crocantes. Retirá y dejá enfriar ligeramente.
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Para el armado, tomá un rectángulo horneado como base y colocá encima algunas rodajas finas de queso brie.
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Añadí una cucharada de salsa de arándanos y espolvoreá un poco de nueces picadas.
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Cubrí con otra capa de masa filo horneada y repetí el proceso para formar otra capa.
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Finalizá con una última hoja de masa, rociá con miel por encima y decorá con un poco más de nueces y una ramita de tomillo fresco.
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Serví tibio, para que el queso se mantenga derretido y suave.
Consejos:
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Si querés hacerlo más salado, podés reemplazar la miel por un toque de aceite de oliva y pimienta.
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La masa filo se seca rápido, por eso mantené el resto tapado con un paño húmedo mientras trabajás.
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Para una versión navideña, agregá un toque de canela o jengibre a la salsa de arándanos.
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Este milhojas se puede servir como entrada caliente o como un postre tibio acompañado de helado de crema.
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También podés cambiar las nueces por almendras, pistachos o pecanas según lo que tengas a mano.
Una receta elegante, fácil y con sabores que se equilibran perfectamente entre lo salado, lo dulce y lo crocante.
¡Una delicia en cada bocado!