Los membrillos en almíbar son una receta clásica, perfumada y perfecta para aprovechar esta fruta de temporada.
Quedan tiernos, brillantes y con un color dorado intenso, ideales para servir solos, con queso, crema o como postre casero después de la comida.

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Ingredientes
- 1 kg de membrillos
- 700 gr de azúcar
- 1 litro de agua
- Jugo de 1/2 limón
- Cáscara de 1/2 naranja o limón
- 1 rama de canela
- 4 clavos de olor
- 1 estrella de anís, opcional
- 1 cdita de esencia de vainilla, opcional
Preparación
- Lavá bien los membrillos para quitarles la pelusa de la piel. Podés frotarlos con un paño limpio o con las manos bajo el agua.
- Pelá los membrillos, cortalos en cuartos y retirales el centro duro y las semillas. A medida que los cortás, colocalos en un bowl con agua y jugo de limón para que no se oscurezcan demasiado.
- En una olla amplia, colocá el agua, el azúcar, la cáscara de naranja o limón, la canela, los clavos de olor y la estrella de anís si la usás.
- Llevá a fuego medio y mezclá hasta que el azúcar se disuelva. Cuando empiece a hervir, agregá los membrillos escurridos.
- Cociná a fuego bajo, con la olla apenas destapada, durante 45 minutos a 1 hora aproximadamente. El tiempo puede variar según el tamaño de los trozos y la firmeza de la fruta.
- Durante la cocción, mové la olla suavemente de vez en cuando, sin revolver demasiado para no romper los membrillos.
- Cuando los membrillos estén tiernos y el almíbar tome un color dorado o apenas rojizo, apagá el fuego. Para comprobar el punto, pinchá un trozo con un cuchillo: debe entrar fácil, pero la fruta no tiene que deshacerse.
- Si querés un almíbar más espeso, retirá los membrillos con cuidado y dejá hervir el líquido unos minutos más, hasta que reduzca un poco.
- Volvé a colocar los membrillos en el almíbar y dejá enfriar dentro de la olla para que absorban mejor el sabor.
- Pasá la preparación a frascos limpios o serví en compoteras, con un poco de almíbar, canela, clavo y una tira de cáscara cítrica.
Tips y consejos:
- Elegí membrillos firmes: tienen que estar amarillos y perfumados, pero no blandos. Si están demasiado maduros, pueden desarmarse durante la cocción.
- No saltees el limón: ayuda a que la fruta no se oxide demasiado mientras la cortás y también equilibra el dulzor del almíbar.
- Cociná a fuego bajo: el membrillo necesita tiempo para quedar tierno y tomar color. Si el fuego está muy fuerte, el almíbar puede reducirse rápido y la fruta quedar dura.
- No revuelvas con fuerza: los trozos de membrillo se vuelven más delicados a medida que se cocinan. Lo mejor es mover la olla suavemente.
- Ajustá las especias: la canela y el clavo combinan muy bien, pero conviene no excederse para que no tapen el sabor natural del membrillo.
- Para conservarlos mejor: guardalos en frascos limpios, cubiertos con almíbar, en la heladera. Se mantienen bien durante 7 a 10 días.
- Para servir: quedan muy bien solos, con queso fresco, crema batida, yogur natural o una bocha de helado de vainilla.
- Si querés más color: dejalos cocinar a fuego bajo un poco más de tiempo. El membrillo suele tomar un tono más intenso a medida que se cocina lentamente.
Estos membrillos en almíbar son una preparación simple, aromática y muy rendidora.
Con pocos ingredientes se logra una conserva casera suave, brillante y perfecta para tener lista en la heladera.