Los pancitos caseros rellenos son una delicia que siempre suma en cualquier picada, merienda o mesa de domingo.
Esta receta tiene una masa tierna y aireada, con un interior cremoso y sabroso gracias al queso y el jamón.

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Además, el toque de orégano por encima les da ese aroma irresistible a panadería.
Ingredientes
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360 g de harina 000
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200 ml de leche tibia
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60 g de manteca derretida
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1 cucharadita de sal
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1 sobre de levadura seca (7 g)
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3 cucharadas de queso rallado
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150 g de jamón cocido en cubitos
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150 g de queso cremoso en cubitos
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Orégano seco, cantidad necesaria
Preparación
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En un bol grande, colocá la harina junto con la sal y el queso rallado.
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Disolvé la levadura en la leche tibia y dejala reposar 5 minutos hasta que se active.
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Agregá la manteca derretida y la leche con levadura a la harina. Mezclá con cuchara de madera y después con las manos hasta formar una masa suave.
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Amasá durante unos 8 a 10 minutos hasta que la masa quede lisa y elástica. Tapala con un repasador y dejala reposar en un lugar cálido hasta que duplique su volumen (aproximadamente 1 hora).
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Una vez levada, dividí la masa en bollitos del tamaño de una mandarina.
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Estirá cada bollito formando un círculo de unos 10 cm de diámetro.
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En el centro de cada uno colocá un poco de jamón y queso en cubitos.
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Cerrá los bordes de la masa formando un repulgue o simplemente plegando y dejando una pequeña abertura en el centro para que se vea un poco del relleno.
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Espolvoreá el orégano por encima de cada pancito, concentrándolo sobre la parte expuesta del relleno.
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Disponé los pancitos en una fuente para horno previamente enmantecada o cubierta con papel manteca, dejando espacio entre ellos para que puedan crecer durante la cocción.
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Llevá a horno precalentado a 180°C y horneá durante 20 a 25 minutos, o hasta que estén dorados y cocidos por dentro.
Consejos:
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Si querés una masa más aireada, podés hacer un segundo levado ya con los pancitos armados antes de hornear, dejándolos reposar 20 minutos.
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Para un toque extra de sabor, podés pincelarlos con huevo batido antes de meterlos al horno.
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Quedan muy bien también con relleno de queso azul, cebolla salteada o salame.
Estos pancitos son perfectos para servir tibios, acompañados de una buena ronda de mates o como parte de una picada casera.