Una opción casera, simple y muy rica, ideal para tener algo dulce sin complicarse.
Estas galletas quedan suaves por dentro, con textura húmeda gracias a la banana y un toque crocante por la avena y los frutos secos.

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Ingredientes
- 2 bananas maduras
- 1 taza y 1/2 de avena arrollada
- 1/2 taza de nueces o pecanas picadas
- 1/4 taza de azúcar (puede ser común o mascabo)
- 1 huevo
- 2 cucharadas de aceite o manteca derretida
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 pizca de sal
- 1/2 cucharadita de canela (opcional)
Preparación
- Pisá las bananas en un bowl hasta obtener un puré bien liso, sin grumos grandes.
- Agregá el huevo, el azúcar, el aceite o manteca y la esencia de vainilla. Mezclá bien hasta integrar todo.
- Incorporá la avena arrollada y la pizca de sal. Mezclá hasta formar una masa húmeda.
- Sumá los frutos secos picados y la canela si decidís usarla. Integrá bien para que queden repartidos en toda la preparación.
- Dejá reposar la mezcla unos 10 minutos para que la avena absorba parte de la humedad.
- Mientras tanto, precalentá el horno a temperatura media (180 °C).
- En una placa para horno con papel manteca o apenas enmantecada, colocá porciones de masa con cuchara.
- Aplastalas suavemente para darles forma de galleta, ya que no se expanden demasiado en cocción.
- Llevá al horno durante 12 a 15 minutos, o hasta que estén doradas en los bordes.
- Retiralas y dejalas enfriar unos minutos antes de manipularlas, así terminan de tomar consistencia.
Consejos:
- Cuanto más maduras estén las bananas, mejor será el sabor y la dulzura natural de las galletas. Las que tienen la cáscara bien oscura son ideales para esta receta.
- Si preferís una textura más crocante, podés dejarlas unos minutos extra en el horno, controlando que no se sequen demasiado.
- Para una versión más intensa, podés agregar chips de chocolate o un poco de coco rallado a la mezcla.
- No hace falta batidora: todo se puede hacer a mano, lo que hace que la receta sea práctica y rápida.
- El reposo de la masa es importante para que la avena se hidrate y las galletas no queden secas.
- Podés variar los frutos secos según lo que tengas en casa: almendras, nueces o maní funcionan muy bien.
- Guardalas en un recipiente hermético una vez frías para mantener su textura por más tiempo.
- Son ideales para desayuno o merienda, ya que tienen un equilibrio justo entre lo dulce y lo nutritivo.
Una receta simple, rendidora y muy versátil, perfecta para hacer en cualquier momento y disfrutar algo casero y rico.