Esta versión de fainá combina la base clásica de harina de garbanzos con queso y orégano, logrando una preparación sabrosa que después se puede cortar en bastones.
Mantiene el sabor característico del fainá, pero suma un interior más suave gracias al queso y una superficie bien dorada.

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Ingredientes
- 250 gr de harina de garbanzos
- 700 ml de agua
- 3 cdas de aceite de oliva
- 1 cdita de sal
- 1/2 cdita de pimienta
- 1 cdita de orégano seco
- 120 gr de mozzarella rallada o cortada bien pequeña
- 60 gr de queso rallado
- 1 cda de aceite, para la fuente
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Preparación
- Colocá la harina de garbanzos en un bowl amplio. Agregá el agua de a poco mientras mezclás con un batidor de mano para evitar que se formen grumos.
- Incorporá la sal, la pimienta y las 3 cucharadas de aceite de oliva. Mezclá nuevamente hasta obtener una preparación líquida y pareja.
- Dejá reposar la mezcla durante unos 30 minutos. Este tiempo ayuda a que la harina de garbanzos se hidrate bien y la preparación tome una consistencia más uniforme.
- Agregá aproximadamente la mitad de la mozzarella y mezclá para distribuirla por toda la preparación. Reservá el resto para colocar sobre la superficie.
- Aceitá una fuente metálica rectangular de aproximadamente 25 x 35 cm. Volcá la mezcla y asegurate de que quede distribuida con un grosor parejo.
- Repartí por encima la mozzarella reservada, el queso rallado y el orégano. No hace falta cubrir completamente la superficie: el queso se va a fundir y dorar durante la cocción.
- Llevá la fuente a horno precalentado a 220 °C y cociná durante unos 25 a 30 minutos. La superficie debe quedar bien dorada, con los bordes ligeramente tostados y el centro firme.
- Retirá del horno y dejá reposar entre 10 y 15 minutos antes de cortar. Esto permite que el fainá se afirme y sea más fácil obtener bastones sin que se rompan.
- Cortá primero en tiras largas y después ajustá el tamaño según prefieras. Si querés una superficie más crocante, podés llevar los bastones nuevamente al horno durante 4 o 5 minutos.
Tips y consejos
- La mezcla de fainá es bastante líquida antes de entrar al horno; no agregues más harina pensando que debería parecer una masa de pan.
- El reposo previo ayuda mucho a conseguir una textura más pareja, por eso conviene no saltearlo.
- Utilizá una fuente metálica relativamente baja para favorecer una cocción uniforme y mejores bordes.
- La mozzarella debe ir en una cantidad moderada para que el queso se perciba sin transformar la preparación en una masa pesada.
- Si querés un sabor más intenso, podés reemplazar parte del queso rallado por reggianito o parmesano.
- Antes de cortar, esperá unos minutos. Recién salido del horno el interior todavía está muy blando y los bastones pueden romperse.
- Para conservarlos, guardalos en la heladera hasta 2 días y calentá unos minutos en horno antes de servir.
- Evitá recalentarlos demasiado tiempo porque pueden secarse y perder la textura tierna del centro.
El queso y el orégano aportan un cambio sencillo al fainá tradicional sin tapar el sabor de la harina de garbanzos.