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Postres, pastelería y cosas dulces

Custard al horno súper cremoso y suave

Un postre delicado, suave y con una textura que se deshace en cada bocado.

Tiene una superficie dorada que contrasta con un interior ultra cremoso y aireado. Ideal para servir bien frío, con un toque final que lo vuelve todavía más tentador.

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Ingredientes

  • 500 ml de leche
  • 200 ml de crema de leche
  • 4 huevos
  • 120 g de azúcar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Ralladura de naranja
  • 1 rodaja de naranja (para decorar o acompañar)

Para la superficie:

  • 2 cucharadas de azúcar
  • Canela en polvo

Para servir:

  • Crema batida

Preparación

  1. En una cacerola, calentá la leche junto con la crema de leche a fuego medio hasta que esté caliente, sin que llegue a hervir.
  2. Retirá del fuego y dejá entibiar unos minutos para evitar que los huevos se cocinen al incorporarlos.
  3. En un bowl grande, batí los huevos con el azúcar hasta que la mezcla esté bien integrada, sin generar demasiada espuma.
  4. Agregá la esencia de vainilla y la ralladura de naranja para darle ese toque aromático característico.
  5. Incorporá la mezcla de leche de a poco, en forma de hilo, mientras revolvés constantemente.
  6. Colá la preparación para eliminar posibles grumos o burbujas y lograr una textura más fina.
  7. Volcá la mezcla en una fuente para horno.
  8. Colocá la fuente dentro de una bandeja más grande con agua caliente para cocinar a baño María.
  9. Llevá a horno precalentado a 160 °C durante 45 a 60 minutos, hasta que los bordes estén firmes y el centro ligeramente tembloroso.
  10. Retirá del horno y dejá enfriar completamente a temperatura ambiente.
  11. Espolvoreá azúcar sobre la superficie y llevá unos minutos al grill o usá un soplete para lograr ese dorado tostado.
  12. Llevá a la heladera al menos 2 horas para que tome mejor consistencia.
  13. Cortá en porciones y serví con una cucharada de crema batida por encima y una pizca de canela.
  14. Podés acompañar con una rodaja de naranja para sumar frescura al plato.

Consejos:

  • No batir en exceso los huevos es fundamental para evitar una textura con demasiadas burbujas y lograr un resultado más sedoso.
  • Colar la mezcla antes de hornear mejora muchísimo la textura final, dejándola más fina y uniforme.
  • El baño María es clave: el agua debe estar caliente pero no hirviendo, para que la cocción sea suave y pareja.
  • Cocinar a temperatura baja evita que el custard se corte o quede con una textura tipo huevo revuelto.
  • El punto justo es cuando el centro todavía vibra levemente al mover la fuente; eso asegura cremosidad.
  • No te pases de cocción, porque pierde esa textura suave que caracteriza a este postre.
  • Dejarlo enfriar primero a temperatura ambiente evita cambios bruscos que pueden afectar la consistencia.
  • El reposo en heladera no es opcional: mejora la textura, el sabor y permite cortar mejor las porciones.
  • Para un dorado más parejo, distribuí bien el azúcar antes de gratinar.
  • La crema batida le aporta un contraste ideal en textura y suaviza aún más el conjunto.
  • La pizca de canela suma aroma y combina muy bien con el toque cítrico.
  • Si querés intensificar el sabor, podés aumentar ligeramente la ralladura de naranja.
  • Usar un cuchillo húmedo o limpio entre cortes ayuda a que las porciones salgan prolijas.
  • Servirlo bien frío resalta su textura y lo hace mucho más agradable al paladar.
  • Podés hacerlo con anticipación, incluso el día anterior, ya que mejora con el reposo.

Un postre simple pero con una textura y un resultado que sorprenden desde el primer bocado, ideal para cerrar cualquier comida con algo distinto y muy tentador.

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