Preparar yogur casero natural es una forma simple de tener una opción fresca, cremosa y rendidora para todos los días.
Queda suave, se puede servir solo o acompañar con frutas, cereales o miel, y permite controlar mejor la textura final.

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Con una buena temperatura y el reposo necesario, el resultado puede ser muy parecido al yogur natural comprado.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera
- 2 cucharadas de yogur natural sin azúcar
- 2 cucharadas de leche en polvo, opcional para que quede más cremoso
Preparación
- Colocá la leche en una olla limpia y llevála a fuego medio hasta que esté bien caliente, pero sin dejar que hierva fuerte. Si tenés termómetro de cocina, la temperatura ideal es de unos 80 a 85 °C. Este paso ayuda a mejorar la textura del yogur y a que después quede más parejo.
- Retirá la olla del fuego y dejá que la leche baje de temperatura. Tiene que quedar tibia, alrededor de 42 a 45 °C. Si no tenés termómetro, podés comprobarlo tocando apenas el exterior del recipiente: debe sentirse caliente, pero no quemar. Si la leche está demasiado caliente, puede arruinar el fermento del yogur.
- En un bowl pequeño, colocá las 2 cucharadas de yogur natural y agregá unas cucharadas de la leche tibia. Mezclá bien hasta que quede una preparación lisa. Esto ayuda a integrar mejor el yogur con el resto de la leche sin que queden grumos.
- Sumá esa mezcla a la olla con el resto de la leche tibia. Si vas a usar leche en polvo para una textura más firme, agregala en este momento y mezclá muy bien hasta disolverla por completo.
- Pasá la preparación a un frasco grande, varios frascos chicos o un recipiente con tapa. Tapá bien y envolvé el recipiente con un repasador o manta limpia para conservar el calor.
- Dejá reposar en un lugar tibio entre 8 y 12 horas, sin moverlo. Puede ser dentro del horno apagado, en una conservadora, cerca de una fuente de calor suave o en cualquier lugar donde mantenga temperatura estable. Cuanto más tiempo repose, más firme y ácido quedará.
- Después del reposo, llevá el yogur a la heladera al menos 4 horas antes de consumir. Este frío final ayuda a que tome más cuerpo y mejore la textura.
- Una vez frío, mezclá suavemente si querés una textura más uniforme, o dejalo tal cual si preferís que quede más firme. Servilo solo, con fruta, avena, granola, miel o lo que más te guste.
Tips y consejos:
- Usá un yogur natural sin azúcar y con fermentos vivos. No conviene usar yogures saborizados, bebibles ni endulzados, porque pueden afectar el resultado.
- La temperatura es el punto más importante de la receta. Si la leche está demasiado caliente al agregar el yogur, el fermento no trabaja bien. Si está demasiado fría, puede tardar mucho más en espesar.
- La leche entera da un yogur más cremoso. Con leche descremada también se puede hacer, pero suele quedar más liviano y menos firme.
- La leche en polvo es opcional, pero ayuda bastante a lograr una textura más espesa, especialmente si querés un yogur tipo cremoso.
- No muevas el recipiente durante el reposo. Si se agita demasiado, puede quedar menos firme o separarse un poco el suero.
- Si después del reposo ves un poco de líquido arriba, no significa que salió mal. Es suero natural y podés mezclarlo o retirarlo con una cuchara.
- Para un yogur más ácido, dejalo reposar más horas. Para un sabor más suave, probá con 8 horas y después ajustá según tu gusto.
- Guardá una pequeña porción del yogur terminado para usarla como base en la próxima tanda. Así podés repetir la receta sin comprar otro yogur natural cada vez.
- Se conserva en la heladera entre 5 y 7 días, siempre en frasco limpio y bien tapado.
- Para hacerlo más espeso, podés colarlo con una tela limpia durante algunas horas en la heladera. Así se transforma en un yogur más firme, parecido al estilo griego.
Este yogur casero natural queda suave, fresco y muy rendidor.
Con pocos pasos y un buen reposo, podés preparar una base simple para desayunos, meriendas, salsas, postres o recetas saladas.