La grasa que se acumula en los muebles de cocina puede volverse pegajosa, oscurecer la superficie y resultar difícil de sacar con una limpieza común.
Esto suele pasar especialmente cerca de la cocina, la campana o las zonas donde se prepara comida. Una mezcla casera simple puede ayudar a aflojar esa suciedad sin necesidad de frotar durante demasiado tiempo.

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Materiales
- 2 cdas de bicarbonato de sodio
- 1 cdita de detergente para platos
- 2 o 3 cdas de agua tibia
- 1 recipiente pequeño
- 1 esponja suave o paño de microfibra
- 1 paño limpio apenas húmedo
- 1 paño seco
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Procedimiento
- Colocá el bicarbonato en un recipiente y agregá el detergente. Incorporá el agua tibia de a poco hasta formar una mezcla cremosa. No tiene que quedar demasiado líquida, porque la idea es que permanezca sobre la superficie el tiempo suficiente para actuar.
- Antes de comenzar, probá una pequeña cantidad en una zona poco visible del mueble. Esto es especialmente importante en superficies delicadas, pintadas, laqueadas o con terminaciones especiales.
- Aplicá una capa fina de la mezcla directamente sobre las zonas donde la grasa está más pegada. Prestá atención a los bordes, las uniones, alrededor de las manijas y las partes cercanas a la cocina, que suelen concentrar más suciedad.
- Dejá actuar unos minutos. No hace falta que la mezcla se seque por completo. Durante ese tiempo, el detergente ayuda a desprender la grasa mientras que el bicarbonato aporta una acción de limpieza suave.
- Pasá una esponja blanda o un paño de microfibra haciendo movimientos circulares y sin ejercer demasiada presión. Si la grasa lleva mucho tiempo acumulada, puede ser necesario repetir el movimiento en algunos sectores.
- Retirá todos los restos de la mezcla con un paño limpio apenas humedecido. Es importante no dejar bicarbonato o detergente sobre el mueble.
- Terminá pasando un paño seco. De esta manera evitás que quede humedad acumulada y podés comprobar mejor si todavía hay alguna zona grasosa.
Tips y consejos
- Si la grasa está muy endurecida, no intentes sacarla raspando con cuchillos, espátulas metálicas o elementos abrasivos. Podrías marcar o levantar la terminación del mueble. Es preferible repetir la aplicación y darle unos minutos más.
- Si el mueble es de madera natural, utilizá poca cantidad de agua y secá inmediatamente. La humedad excesiva puede penetrar en la madera y dejar marcas o provocar deformaciones.
- Si la superficie es laqueada o brillante, evitá frotar con la parte áspera de la esponja. Un paño de microfibra suele ser suficiente y reduce el riesgo de rayaduras.
- Si la suciedad se concentra alrededor de las manijas, trabajá con pequeñas cantidades de mezcla y un paño doblado para llegar mejor a los bordes sin desparramar producto.
- Si después de limpiar queda una película resbaladiza, probablemente haya quedado detergente. Pasá nuevamente un paño apenas húmedo y después secá bien.
- Si la grasa vuelve a aparecer rápidamente, conviene hacer una limpieza liviana con mayor frecuencia. Es mucho más sencillo retirar salpicaduras recientes que eliminar varias capas acumuladas.
- No mezcles productos de limpieza diferentes buscando aumentar el efecto. En este caso alcanza con bicarbonato, detergente y agua, y agregar otros productos puede ser innecesario o dañar algunas superficies.
Mantener estos sectores limpios con cierta frecuencia evita que la grasa forme una capa gruesa y pegajosa.
Cuando la suciedad todavía es reciente, un repaso rápido suele ser suficiente y el mueble se conserva mejor por más tiempo.