Con el uso, las zapatillas blancas pueden terminar opacas, manchadas y con un tono amarillento que no desaparece con un lavado común.
Para recuperarlas, conviene hacer una limpieza más profunda y trabajar especialmente sobre la tela, las costuras y la goma, que suelen ser las zonas donde más se acumula la suciedad.

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Qué vas a necesitar
- 2 cdas de bicarbonato de sodio
- 1 cda de detergente líquido
- 1 cda de agua oxigenada de 10 volúmenes
- 1 cda de agua
- 1 cepillo de dientes viejo o cepillo pequeño
- 1 paño limpio
- Agua tibia, cantidad necesaria
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Cómo hacerlo
- Retirá los cordones de las zapatillas y sacudí bien el calzado para eliminar polvo, tierra y cualquier resto de suciedad superficial. Si es necesario, pasá primero un cepillo seco por toda la superficie.
- En un recipiente pequeño mezclá el bicarbonato, el detergente, el agua oxigenada y el agua. Integrá hasta obtener una pasta cremosa que pueda extenderse fácilmente sin quedar demasiado líquida.
- Aplicá la mezcla sobre las zonas más sucias y amarillentas. Prestá especial atención a la puntera, los laterales, las costuras y el borde de la suela.
- Con el cepillo, frotá suavemente realizando movimientos circulares. No hace falta ejercer demasiada presión: es mejor trabajar cada sector durante unos segundos y repetir si todavía queda suciedad.
- Dejá actuar la pasta durante aproximadamente 15 minutos. Evitá que permanezca durante horas sobre el calzado, especialmente si se trata de materiales delicados.
- Pasado ese tiempo, volvé a cepillar las zonas donde las manchas sean más resistentes.
- Retirá toda la mezcla con un paño limpio humedecido en agua tibia. Repetí el procedimiento varias veces hasta que no queden restos blancos del producto.
- Si las zapatillas permiten un enjuague más profundo, podés pasar rápidamente la superficie bajo agua limpia, evitando empaparlas innecesariamente.
- Dejalas secar a la sombra, en un lugar ventilado. Colocar papel blanco en el interior ayuda a conservar la forma y a absorber parte de la humedad.
- Lavá los cordones por separado con agua tibia y detergente. Una vez secos, volvé a colocarlos para completar el cambio.
Tips y consejos
- Probá primero la mezcla en una zona poco visible si no conocés bien el material de las zapatillas.
- Este método funciona mejor en calzado blanco de lona, tela resistente y partes de goma.
- No utilices lavandina directamente, ya que puede favorecer la aparición de tonos amarillentos y dañar algunos materiales.
- Evitá secarlas bajo sol intenso porque ciertas telas y adhesivos pueden deteriorarse.
- En cuero, gamuza o materiales especiales conviene utilizar productos específicos y no esta mezcla.
- Si están extremadamente sucias, es preferible repetir el procedimiento antes que frotar con demasiada fuerza.
El cambio se nota especialmente cuando se trabaja la suciedad acumulada y no se limita la limpieza a un simple lavado con agua.
Con una aplicación cuidadosa, un buen cepillado y un secado correcto, unas zapatillas apagadas y amarillentas pueden recuperar gran parte de su aspecto blanco original.