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Cómo hacer Torta de 80 Golpes

La torta de 80 golpes es un clásico de la repostería argentina, conocido por su masa esponjosa y sus espirales rellenas de manteca y azúcar.

Durante el horneado, el relleno se carameliza y forma una superficie dorada que resulta irresistible para acompañar unos buenos mates.

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Ingredientes

Para la masa:

  • 500 g de harina 000
  • 200 ml de leche tibia
  • 25 g de levadura fresca o 8 g de levadura seca
  • 80 g de azúcar
  • 80 g de manteca blanda
  • 2 huevos
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal

Para el relleno:

  • 120 g de manteca blanda
  • 180 g de azúcar

Para el molde:

  • 30 g de manteca
  • 3 cdas de azúcar

Preparación

  1. Colocar la leche tibia en un recipiente, agregar la levadura y una cucharadita del azúcar, mezclar suavemente y dejar reposar durante 10 minutos, hasta que aparezcan pequeñas burbujas.
  2. Incorporar la harina en un bowl amplio, agregar el azúcar restante y la sal, y mezclar para distribuir los ingredientes.
  3. Añadir los huevos, la esencia de vainilla, la levadura activada y la manteca blanda.
  4. Mezclar hasta formar una masa húmeda y pasarla a una mesada ligeramente enharinada.
  5. Amasar durante 8 a 10 minutos, hasta conseguir una masa lisa, elástica y suave.
  6. Levantar la masa unos centímetros y golpearla contra la mesada, doblándola sobre sí misma después de cada golpe, hasta completar 80 golpes. Este procedimiento ayuda a desarrollar su elasticidad.
  7. Formar un bollo y colocarlo en un recipiente apenas enmantecado. Cubrir con un repasador limpio y dejar levar durante aproximadamente 1 hora, hasta que duplique su volumen.
  8. Mezclar la manteca blanda destinada al relleno con el azúcar, hasta conseguir una preparación cremosa y ligeramente granulada.
  9. Enmantecar un molde redondo de aproximadamente 26 cm de diámetro y espolvorear su base con las tres cucharadas de azúcar.
  10. Retirar la masa levada del recipiente y colocarla sobre una mesada ligeramente enharinada.
  11. Estirar con un palo de amasar hasta formar un rectángulo de aproximadamente 40 × 50 cm, procurando mantener un grosor uniforme.
  12. Distribuir la mezcla de manteca y azúcar sobre toda la superficie, dejando libre una pequeña franja en uno de los bordes largos.
  13. Extender el relleno con una espátula para conseguir una capa pareja, sin romper ni estirar excesivamente la masa.
  14. Enrollar la masa desde el lado largo opuesto al borde libre, formando un cilindro compacto y procurando que las vueltas mantengan un grosor similar.
  15. Presionar suavemente la unión final y acomodar el cilindro sobre la mesada con el cierre hacia abajo.
  16. Cortar el rollo en siete porciones similares, utilizando un cuchillo bien afilado para conservar la forma de las espirales.
  17. Acomodar las porciones dentro del molde, colocando una espiral en el centro y las otras seis alrededor, con el dibujo del enrollado hacia arriba.
  18. Dejar una pequeña separación entre las porciones para permitir que la masa crezca durante el segundo levado.
  19. Cubrir el molde y dejar reposar durante 25 a 30 minutos, hasta que los rollos aumenten visiblemente su volumen.
  20. Precalentar el horno a 180 °C y colocar el molde sobre una bandeja para recoger cualquier pequeña cantidad de manteca o azúcar que pudiera desbordarse.
  21. Hornear durante 35 a 45 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada, las espirales hayan aumentado de tamaño y el centro de la torta esté cocido.
  22. Retirar del horno y dejar reposar durante 5 a 8 minutos, permitiendo que el caramelo comience a asentarse sin endurecerse por completo.
  23. Desmoldar cuidadosamente mientras la torta todavía esté tibia para evitar que el azúcar caramelizada se adhiera demasiado a la base.
  24. Colocar la torta sobre un plato amplio y dejarla entibiar unos minutos antes de separar las porciones.
  25. Tomar una de las espirales de los bordes y separarla suavemente siguiendo su unión natural, dejando visible la miga esponjosa y las capas de manteca y azúcar caramelizadas.

Tips y consejos

  • Los 80 golpes: levantar y golpear la masa contra la mesada, doblándola después de cada movimiento, es la característica tradicional que le da nombre a esta torta.
  • Harina 000: favorece el desarrollo de una masa elástica que puede estirarse y enrollarse sin romperse fácilmente.
  • Leche tibia: debe estar apenas templada para favorecer la actividad de la levadura.
  • Manteca blanda: facilita la distribución del relleno y permite conseguir espirales con capas bien definidas.
  • Azúcar: utilizar azúcar común ayuda a formar el caramelo característico durante el horneado.
  • Enrollado: mantener una presión moderada permite conseguir espirales prolijas sin aplastar la masa.
  • Segundo levado: respetar este descanso ayuda a obtener una miga más liviana.
  • Molde: utilizar uno de paredes relativamente altas permite que las espirales crezcan juntas y formen una torta completa.
  • Horneado: si la superficie se dora demasiado rápido, cubrirla suavemente con papel aluminio hasta completar la cocción.
  • Desmoldado: retirar la torta mientras todavía está tibia ayuda a evitar que el caramelo se endurezca y quede adherido al molde.
  • Presentación: separar una espiral permite apreciar las capas interiores y la superficie brillante y caramelizada.
  • Conservación: guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 2 días o congelar las porciones bien envueltas.

Entre sus espirales doradas y su interior esponjoso, esta torta ofrece una merienda casera llena de dulzura y tradición.

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