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Cómo hacer Rosquitas Caseras de Anís

Las rosquitas caseras de anís son una de esas preparaciones tradicionales que nunca pasan de moda.

Tienen una textura ligeramente crocante por fuera, un interior tierno y un aroma inconfundible. Son fáciles de preparar, llevan ingredientes sencillos y resultan ideales para acompañar unos mates o un café con leche.

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Ingredientes

  • 350 g de harina 0000
  • 70 g de azúcar
  • 80 g de manteca
  • 1 huevo
  • 80 ml de leche
  • 1 cdita de semillas de anís
  • 2 cditas de polvo de hornear
  • 1 cdita de esencia de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo batido para pincelar (opcional)

Preparación

  1. Colocar la harina en un bowl grande junto con el polvo de hornear, el azúcar y la pizca de sal. Mezclar con una cuchara para distribuir bien los ingredientes secos.
  2. Agregar las semillas de anís y revolver nuevamente. Si se desea un aroma más intenso, se pueden machacar ligeramente algunas semillas antes de incorporarlas.
  3. Cortar la manteca fría en cubitos y añadirla a la mezcla de harina. Trabajar con las yemas de los dedos hasta obtener una preparación arenosa, con pequeños grumos de manteca.
  4. Incorporar el huevo, la esencia de vainilla y la mitad de la leche. Comenzar a unir los ingredientes con las manos, agregando gradualmente el resto de la leche hasta formar una masa suave y manejable.
  5. Trasladar la masa a una superficie ligeramente enharinada y trabajarla durante uno o dos minutos, solamente hasta conseguir una textura uniforme. No es necesario amasar demasiado.
  6. Formar un bollo, cubrirlo con un repasador limpio y dejarlo descansar durante 15 minutos a temperatura ambiente. Esto permitirá trabajar la masa con mayor facilidad.
  7. Dividir la masa en porciones pequeñas de aproximadamente 30 g. Tomar cada porción y hacerla rodar suavemente sobre la mesada hasta obtener un cilindro de unos 12 a 14 cm de largo.
  8. Unir los extremos de cada cilindro para formar una rosquita. Presionar suavemente la unión con los dedos para evitar que se abra durante la cocción. Procurar que todas tengan un tamaño similar.
  9. Acomodar las rosquitas sobre una bandeja cubierta con papel manteca, dejando aproximadamente 2 cm de separación entre ellas. Mientras tanto, precalentar el horno a 180 °C.
  10. Si se desea una superficie más dorada y brillante, pincelar las rosquitas con una capa fina de huevo batido. Evitar que el líquido se acumule en los agujeros centrales.
  11. Llevar al horno durante aproximadamente 15 a 20 minutos, hasta que las rosquitas estén ligeramente infladas y presenten un color dorado uniforme. El tiempo puede variar según el tamaño y el grosor.
  12. Retirar la bandeja del horno y dejar reposar las rosquitas durante 5 minutos. Luego, trasladarlas cuidadosamente a una rejilla para que terminen de enfriarse sin acumular humedad en la base.
  13. Una vez frías, acomodarlas en un plato o una fuente. Deben conservar una superficie suavemente crocante y un interior tierno, con el característico perfume de las semillas de anís.

Tips y consejos

  • Utilizar semillas de anís: aportan el aroma tradicional de estas rosquitas. Conviene emplearlas en pequeñas cantidades para que su sabor no resulte demasiado intenso.
  • Machacar algunas semillas: presionarlas ligeramente en un mortero ayuda a liberar sus aceites aromáticos y distribuir mejor su perfume en la masa.
  • Controlar la cantidad de leche: agregarla gradualmente, ya que la absorción puede variar según la harina utilizada. La masa debe quedar suave, pero no pegajosa.
  • No trabajar demasiado la masa: mezclar solamente hasta unir los ingredientes permite conseguir una textura más tierna y evita que las rosquitas resulten duras.
  • Respetar el descanso: dejar reposar la masa durante 15 minutos facilita la formación de los cilindros y ayuda a evitar que se encojan.
  • Mantener tamaños similares: formar rosquitas de aproximadamente el mismo grosor permite que todas se cocinen de manera pareja.
  • Cerrar bien las uniones: presionar los extremos de cada cilindro evita que las rosquitas se abran mientras se hornean.
  • Dejar el centro amplio: el agujero debe tener suficiente espacio, ya que la masa aumenta ligeramente de tamaño durante la cocción.
  • Evitar el exceso de harina: utilizar solamente la necesaria para trabajar la masa, porque incorporar demasiada puede dejar las rosquitas secas.
  • Pincelar con huevo: este paso es opcional, pero permite conseguir una superficie más dorada y ligeramente brillante, como la de las rosquitas tradicionales.
  • Controlar el horneado: retirarlas cuando estén doradas. Una cocción excesiva puede endurecerlas y hacer que pierdan su textura tierna.
  • Dejar enfriar sobre una rejilla: permite que circule el aire y evita que se acumule humedad debajo de las rosquitas.
  • Conservación: guardar en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco, durante aproximadamente 4 a 5 días.

Estas rosquitas quedan doraditas, tiernas por dentro y con un delicado aroma a anís.

Una opción casera y tradicional para disfrutar en cualquier desayuno o merienda.

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