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Cómo hacer Pollo Hasselback con Tomate y Mozzarella

El Pollo Hasselback con tomate y mozzarella es una receta al horno que combina pechugas jugosas con queso fundido y rodajas de tomate.

Su cobertura gratinada y el sabor del ajo y las hierbas hacen que cada bocado resulte delicioso.

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Ingredientes

  • 4 pechugas de pollo medianas, sin hueso ni piel

  • 3 tomates medianos

  • 250 gr de mozzarella

  • 3 cdas de aceite de oliva

  • 2 dientes de ajo

  • 1 cdita de orégano seco

  • 1 cdita de pimentón dulce

  • 1 cdita de albahaca seca

  • 50 gr de queso rallado

  • 100 gr de tomates cherry (opcional)

  • Sal y pimienta a gusto

  • Hojas de albahaca fresca

Preparación

1. Precalentar el horno a 190 °C. Secar las pechugas de pollo con papel de cocina y retirar cualquier resto de grasa o cartílago. Procurar que tengan un tamaño similar para conseguir una cocción pareja.

2. Colocar cada pechuga sobre una tabla y realizar entre 5 y 6 cortes transversales, separados aproximadamente 1,5 cm entre sí. Los cortes deben ser profundos, pero sin atravesar completamente la carne, dejando alrededor de 1 cm de base para mantener la pieza unida.

3. Mezclar en un recipiente el aceite de oliva con los dientes de ajo bien picados, el orégano, el pimentón dulce, la albahaca seca, sal y pimienta. Revolver hasta integrar los condimentos.

4. Distribuir la mezcla sobre las pechugas, utilizando un pincel de cocina o las manos para cubrir toda la superficie. Procurar que parte del aceite condimentado llegue al interior de los cortes.

5. Lavar los tomates y cortarlos en rodajas finas de aproximadamente 4 mm de grosor. Cortar también la mozzarella en fetas de tamaño similar, procurando que no sean demasiado gruesas.

6. Introducir una rodaja de tomate y una porción de mozzarella en cada abertura de las pechugas, alternándolas de manera que ambos ingredientes queden bien distribuidos. Presionar suavemente para acomodarlos sin romper la carne.

7. Colocar las pechugas rellenas en una fuente rectangular para horno, previamente aceitada. Acomodarlas una al lado de la otra, dejando algo de separación para que el calor circule correctamente.

8. Distribuir los tomates cherry cortados por la mitad alrededor del pollo, si se utilizan. Agregar unas cucharadas de agua en el fondo de la fuente para evitar que los jugos de cocción se adhieran demasiado.

9. Cubrir la fuente con papel aluminio y llevar al horno durante aproximadamente 20 minutos. Durante esta primera etapa, el pollo comenzará a cocinarse mientras el tomate libera parte de sus jugos.

10. Retirar cuidadosamente el papel aluminio y distribuir el queso rallado sobre las pechugas, procurando cubrir principalmente la parte superior y los espacios donde se encuentra la mozzarella.

11. Continuar la cocción durante 15 a 20 minutos más, hasta que el pollo esté completamente cocido y el queso tenga un color dorado. Si fuera necesario, utilizar el gratinador durante los últimos 2 o 3 minutos, vigilando que no se queme.

12. Retirar la fuente del horno y dejar reposar el pollo durante aproximadamente 5 minutos. Terminar con algunas hojas de albahaca fresca y distribuir por encima una pequeña cantidad de los jugos de cocción.

Tips y consejos

  • Elegir pechugas gruesas: las piezas de buen tamaño permiten realizar cortes profundos sin que la carne se separe. Las pechugas demasiado finas pueden romperse durante el armado.

  • No atravesar completamente el pollo: dejar una base de aproximadamente 1 cm ayuda a mantener la forma de cada pechuga y evita que el relleno se desprenda durante la cocción.

  • Cortes de tamaño uniforme: mantener una separación similar entre las aberturas permite distribuir mejor el relleno y conseguir una cocción pareja.

  • Utilizar mozzarella firme: conviene elegir una mozzarella que no libere demasiada agua. Si está muy húmeda, secarla ligeramente con papel de cocina antes de colocarla.

  • Tomates maduros pero firmes: los tomates demasiado blandos pueden deshacerse durante el horneado. Es preferible elegir piezas que mantengan su forma al cortarlas.

  • No excederse con el relleno: colocar demasiado queso o tomate puede abrir excesivamente los cortes. Una cantidad moderada permite que las pechugas conserven su estructura.

  • Evitar que el pollo se seque: cubrir la fuente durante la primera parte de la cocción ayuda a conservar la humedad. Después se retira el aluminio para conseguir el gratinado.

  • Controlar la temperatura interna: el pollo debe alcanzar al menos 74 °C en la parte más gruesa. Un termómetro de cocina permite comprobarlo sin depender solamente del color exterior.

  • No gratinar antes de tiempo: si el queso comienza a dorarse cuando el pollo todavía está crudo, puede quemarse antes de finalizar la cocción. Por eso conviene agregar el queso rallado durante la última etapa.

  • Cuidado con el exceso de líquido: los tomates liberan agua durante el horneado. No es necesario incorporar demasiado líquido adicional, ya que podría impedir que la superficie se gratine correctamente.

  • Aprovechar los jugos: el líquido que queda en la fuente concentra el sabor del pollo, el tomate y los condimentos. Se puede utilizar para humedecer ligeramente las pechugas.

  • Respetar el reposo: dejar descansar la carne unos minutos después de retirarla del horno ayuda a conservar sus jugos.

  • Conservación: guardar el pollo cocido en la heladera, dentro de un recipiente cerrado, durante 2 a 3 días. Para recalentarlo, utilizar el horno a temperatura moderada y cubrirlo inicialmente para evitar que se reseque.

El pollo queda tierno y jugoso, con tomate entre los cortes y abundante mozzarella fundida bajo una cobertura dorada de queso gratinado.

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