Este postre de maicena con chocolate es cremoso, simple y rendidor, ideal para preparar en fuente y servir frío.
Queda con capas suaves de vainilla y chocolate, una textura firme pero delicada, y una cobertura tentadora por arriba.

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Es una receta clásica, económica y perfecta para cuando querés algo dulce sin complicarte demasiado.
Ingredientes
- 1 litro de leche
- 120 g de azúcar
- 5 cdas de maicena
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 2 yemas, opcional
- 100 g de chocolate semiamargo o chocolate para taza
- 2 cdas de cacao amargo
- 1 cda de manteca
- Chocolate rallado para decorar
Preparación
- Separá 1 taza de leche fría y colocala en un bowl. Agregá la maicena y mezclá muy bien hasta que no queden grumos. Este paso es importante porque si la maicena se agrega directo a la leche caliente puede formar pelotitas difíciles de disolver.
- En una olla, colocá el resto de la leche junto con el azúcar. Llevá a fuego medio y revolvé hasta que el azúcar se disuelva. No hace falta que hierva fuerte, solo que tome temperatura.
- Si vas a usar yemas, agregalas al bowl donde mezclaste la leche fría con la maicena y batí bien. Las yemas ayudan a que la crema quede más suave, con mejor color y una textura más parecida a la crema pastelera.
- Cuando la leche de la olla esté caliente, incorporá la mezcla de maicena de a poco, revolviendo todo el tiempo con batidor de mano o cuchara de madera. Cociná a fuego bajo hasta que espese. Al principio parece líquida, pero en pocos minutos empieza a tomar cuerpo.
- Una vez que la crema esté espesa y lisa, apagá el fuego. Agregá la esencia de vainilla y la manteca. Mezclá hasta integrar. La manteca le da brillo y una textura más cremosa.
- Dividí la preparación en dos partes. A una dejala de vainilla. A la otra agregale el chocolate picado y el cacao amargo. Mezclá mientras la crema todavía está caliente para que el chocolate se derrita por completo y quede una crema oscura, suave y pareja.
- En una fuente de vidrio, colocá una primera capa de crema de vainilla. Emparejá con una espátula o cuchara. Encima agregá una capa de crema de chocolate y extendela con cuidado para que no se mezclen demasiado.
- Repetí las capas hasta terminar ambas preparaciones. Podés hacerlas más finas o más gruesas según el alto de la fuente. Para que se vea más vistoso, conviene alternar bien los colores y terminar con una capa clara o con una capa de chocolate, según prefieras.
- Cubrí la superficie con chocolate rallado. También podés usar virutas finas, cacao espolvoreado o una mezcla de ambos para que quede más tentador.
- Llevá a la heladera durante al menos 4 horas. El frío ayuda a que el postre tome firmeza y las capas queden más definidas. Si lo preparás de un día para el otro, queda todavía mejor.
Tips y consejos:
- Para que salga bien cremoso, cociná la mezcla a fuego bajo y revolvé constantemente. La maicena espesa rápido, pero necesita unos minutos de cocción para que no quede sabor a almidón.
- Si querés un postre más suave, usá chocolate con leche en lugar de semiamargo. Si preferís un sabor más intenso, mantené el chocolate semiamargo y sumá el cacao amargo.
- Las yemas son opcionales, pero ayudan mucho a mejorar la textura. Si querés hacerlo más simple, podés no usarlas y queda rico igual.
- Para que las capas no se mezclen tanto, dejá reposar 2 o 3 minutos cada capa antes de agregar la siguiente. No hace falta esperar demasiado, solo darle un poco de cuerpo.
- Si la crema se espesa demasiado antes de armar el postre, agregá un chorrito de leche caliente y mezclá hasta recuperar una textura cremosa.
- Para una versión más golosa, podés sumar una capa fina de dulce de leche entre la vainilla y el chocolate. No hace falta mucha cantidad, apenas una capa suave para darle más sabor.
- Si querés servirlo en porciones prolijas, usá una fuente no demasiado baja. Cuanta más altura tenga el postre, mejor se van a notar las capas.
- También queda muy bien en vasos individuales, alternando vainilla, chocolate y chocolate rallado arriba. Es una buena opción si querés una presentación más práctica.
Este postre de maicena con chocolate queda suave, fresco y muy rico, con ese sabor clásico de los postres caseros de antes.
Es fácil de preparar, lleva ingredientes simples y se luce especialmente cuando se ven bien las capas cremosas de vainilla y chocolate.