Una receta abundante, casera y muy tentadora, ideal para llevar a la mesa en una fuente o servir directamente en plato.
La gracia está en que queden suaves por dentro, cubiertos con una crema bien sabrosa y con ese gratinado dorado que los hace irresistibles.

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Con un relleno simple y una buena cobertura, salen cremosos, rendidores y con una presentación espectacular.
Ingredientes
Para los canelones:
- 10 panqueques finos o láminas de pasta para canelones
- 2 tazas de pollo cocido y desmenuzado
- 1 atado de espinaca cocida, bien escurrida y picada
- 250 g de ricota
- 1 cebolla chica picada
- 1 diente de ajo picado
- 2 cdas de aceite
- 3 cdas de queso rallado
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Nuez moscada, a gusto
Para la cobertura:
- 300 ml de crema de leche
- 150 g de mozzarella rallada o en hebras
- 4 cdas de queso rallado
- 2 cdas de leche, opcional
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Nuez moscada, a gusto
- Perejil picado, opcional
Preparación
- Calentá una sartén con el aceite y rehogá la cebolla picada durante unos minutos, hasta que quede transparente. Agregá el ajo y cociná apenas unos segundos para que perfume sin quemarse.
- Sumá el pollo cocido y desmenuzado. Mezclá bien para que tome sabor con la cebolla y el ajo. Incorporá la espinaca bien escurrida y picada, y cociná uno o dos minutos más para que no quede exceso de líquido.
- Pasá la mezcla a un bowl y dejá entibiar. Agregá la ricota, el queso rallado, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Mezclá hasta lograr un relleno cremoso, pero firme. Si queda demasiado húmedo, podés sumar un poco más de queso rallado.
- Colocá un panqueque o lámina de pasta sobre la mesada. Poné una porción de relleno cerca de un extremo y enrollá con cuidado, sin apretar demasiado para que no se rompa. Repetí el proceso con todos los canelones.
- En una fuente para horno, colocá una capa fina de crema en la base. Esto ayuda a que los canelones no se peguen y mantiene la preparación bien húmeda.
- Acomodá los canelones uno al lado del otro, con la unión hacia abajo. Lo ideal es que queden juntos, pero no aplastados, para que se mantengan enteros al servir.
- Mezclá la crema de leche con sal, pimienta y nuez moscada. Si la querés un poco más liviana, agregá 2 cdas de leche. Volcá esta mezcla por encima de los canelones, cubriéndolos bien.
- Distribuí la mozzarella por arriba y terminá con queso rallado. Llevá a horno fuerte, precalentado, durante 20 a 25 minutos, hasta que la superficie esté dorada, burbujeante y la crema se haya integrado con el queso.
- Retirá la fuente del horno y dejá reposar 5 minutos antes de servir. Ese descanso ayuda a que la crema tome cuerpo y los canelones salgan más enteros al pasarlos al plato.
Tips y consejos:
- Escurrí muy bien la espinaca antes de mezclarla con el relleno. Si queda con agua, puede ablandar demasiado los canelones y hacer que se desarmen.
- El relleno debe quedar cremoso, pero no líquido. Para corregirlo, agregá queso rallado, ricota más firme o incluso una cucharada de pan rallado.
- Si usás panqueques, hacelos finos y flexibles para que se enrollen sin quebrarse.
- Para que salgan enteros al servir, dejá reposar la fuente unos minutos después del horno y usá una espátula ancha.
- No cubras los canelones con demasiada crema al punto de taparlos por completo. Tiene que notarse la forma de cada rollo y quedar una cobertura cremosa encima.
- La mozzarella aporta una cubierta más fundida, mientras que el queso rallado ayuda a lograr ese dorado más intenso.
- Si querés un sabor más marcado, podés sumar un poco de queso cremoso al relleno o mezclar distintos quesos en la cobertura.
- También se pueden armar con anticipación, guardar en la heladera y gratinar justo antes de servir.
Quedan suaves, cremosos y bien gratinados, con los canelones enteros y visibles al servir.
Es una receta rendidora, muy vistosa y perfecta para presentar en fuente o en plato con bastante crema por encima.