Una receta pensada para lograr un pan integral equilibrado, con buen sabor, textura agradable y un perfil más nutritivo que el pan blanco tradicional.
Ideal para el consumo diario, con ingredientes simples y un proceso que respeta los tiempos para obtener un mejor resultado. Perfecto para tostadas, sandwiches o acompañar comidas.

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Ingredientes
- 400 g de harina integral
- 100 g de harina 000 (opcional, mejora la textura)
- 10 g de levadura seca (o 25 g fresca)
- 320 ml de agua tibia
- 2 cucharadas de aceite (oliva o girasol)
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de miel (opcional, ayuda a la fermentación)
- 3 cucharadas de semillas (lino, chía, girasol, avena o mix)
Preparación
- En un bowl, colocá el agua tibia junto con la levadura y la miel. Mezclá suavemente y dejá reposar entre 10 y 15 minutos hasta que se active y se forme espuma en la superficie.
- En otro recipiente amplio, mezclá la harina integral con la harina 000 y la sal, integrando bien los secos.
- Hacé un hueco en el centro y agregá la mezcla de levadura junto con el aceite.
- Empezá a integrar con cuchara o con la mano hasta formar una masa.
- Volcá sobre la mesada y amasá durante 10 a 15 minutos hasta lograr una masa uniforme, elástica y apenas pegajosa.
- Incorporá las semillas durante el amasado para que queden bien distribuidas.
- Formá un bollo, colocarlo en un bowl ligeramente aceitado, tapá y dejá leudar durante 1 hora o hasta que duplique su tamaño.
- Una vez leudado, desgasificá suavemente presionando la masa para quitar el exceso de aire.
- Formá el pan dándole forma alargada o rectangular según el molde que uses.
- Colocalo en un molde aceitado o con papel manteca.
- Tapá nuevamente y dejá leudar entre 30 y 40 minutos más.
- Si querés, podés humedecer la superficie y agregar más semillas por arriba.
- Llevá a horno precalentado a 180°C durante 35 a 45 minutos, hasta que esté bien cocido y con una corteza firme.
- Retirá del horno y dejá enfriar sobre una rejilla para evitar que se humedezca la base.
- Esperá que enfríe completamente antes de cortar para mantener una buena textura interna.
Tips y consejos:
- Usar una mezcla de harinas mejora mucho el resultado final, ya que la harina integral sola puede generar una miga más pesada.
- El amasado es un paso clave: cuanto más trabajes la masa, mejor estructura va a tener el pan.
- El agua debe estar tibia, nunca caliente, para no afectar la levadura.
- Incorporar semillas no solo suma sabor, sino también valor nutricional y textura.
- Respetar los tiempos de leudado permite que el pan desarrolle mejor su volumen y sabor.
- Si el ambiente es frío, podés dejar leudar dentro del horno apagado para ayudar al proceso.
- Para una corteza más crocante, podés colocar un recipiente con agua en la base del horno durante la cocción.
- No cortar el pan en caliente evita que la miga se compacte o se vuelva húmeda.
- Se conserva mejor envuelto en tela o en recipiente hermético, y también se puede congelar en rodajas.
- Este pan es ideal para un consumo más equilibrado, ya que aporta más fibra y genera mayor saciedad.
Una receta simple, rendidora y adaptable, perfecta para incorporar una opción más nutritiva al día a día sin resignar sabor ni textura.