Una receta ideal para transformar los repollitos en un plato mucho más sabroso y tentador, con una textura suave por dentro y una capa cremosa con queso gratinado por arriba.
Es una opción perfecta para acompañar carnes o incluso servir como plato principal liviano. Bien hechos, quedan suaves, cremosos y con un sabor que sorprende.

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Ingredientes
- 500 g de repollitos de Bruselas
- 200 ml de crema de leche
- 100 ml de leche
- 150 g de queso rallado (muzza o mezcla que funda bien)
- 1 diente de ajo
- 1 cucharada de manteca
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Nuez moscada (opcional)
Preparación
- Lavá bien los repollitos y retirales las hojas externas si están dañadas. Cortalos a la mitad para que se cocinen de forma pareja.
- Llevá una olla con agua y sal a hervor y cociná los repollitos durante unos 5 a 7 minutos. Tienen que quedar tiernos pero firmes, no blandos.
- Retiralos del agua y escurrilos muy bien. Si es posible, dejalos unos minutos en un colador para que pierdan toda el agua, ya que esto evita que el gratinado quede aguado.
- En una sartén, derretí la manteca a fuego medio y agregá el ajo picado bien fino. Cociná apenas unos segundos sin que se queme.
- Incorporá la crema de leche junto con la leche y mezclá suavemente.
- Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada si decidís usarla.
- Cociná la salsa a fuego bajo durante unos minutos hasta que empiece a tomar cuerpo. No tiene que quedar demasiado espesa, pero sí cremosa.
- Agregá la mitad del queso rallado y mezclá hasta que se derrita completamente.
- Colocá los repollitos en una fuente para horno o sartén apta, distribuyéndolos de forma pareja.
- Volcá la salsa por encima, asegurándote de cubrir bien todos los repollitos.
- Espolvoreá el resto del queso por arriba para formar la capa gratinada.
- Llevá a horno precalentado a 200°C durante 15 a 20 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el queso bien fundido.
- Si querés un gratinado más intenso, podés activar el grill unos minutos finales, vigilando que no se queme.
- Retirá del horno y dejá reposar unos minutos antes de servir, para que la preparación tome consistencia.
Tips y consejos:
- El punto de cocción inicial es clave: si hervís demasiado los repollitos, después en el horno se desarman y pierden textura.
- Escurrirlos bien evita que el plato quede con exceso de líquido, lo que arruina la cremosidad.
- Si querés potenciar el sabor, podés dorar ligeramente los repollitos en una sartén antes de armar el gratinado. Esto les da un sabor más profundo.
- Elegir un buen queso que funda bien marca la diferencia, tanto en textura como en el resultado final del gratinado.
- La combinación de crema y leche logra una salsa más equilibrada, ni demasiado pesada ni demasiado líquida.
- No sobrecargues de sal, ya que el queso aporta bastante sabor. Es mejor ajustar al final si hace falta.
- Para una textura más espesa, podés cocinar la salsa unos minutos extra antes de usarla.
- Si querés un toque distinto, podés sumar un poco de queso rallado extra justo antes de servir.
- Este plato se conserva bien en heladera y se puede recalentar sin problemas, manteniendo la cremosidad.
- Servirlo caliente es clave para disfrutar el queso en su mejor punto, bien fundido y suave.
Una forma simple y efectiva de convertir un ingrediente clásico en un plato mucho más interesante, con una combinación de cremosidad y gratinado que lo vuelve realmente irresistible.