Categorías
Recetas de Comidas

Cómo hacer pan gratinado con queso, ajo y perejil

Este pan gratinado queda dorado por fuera, cremoso por arriba y con un aroma irresistible apenas sale del horno.

Es una receta simple, ideal para acompañar pastas, carnes, sopas o para servir en una picada.

Te recomendamos: Mondongo a la española bien sabroso, con salsa roja, chorizo y garbanzos

Con pocos ingredientes se logra una preparación bien sabrosa, crocante y fácil de compartir.

Ingredientes

  • 1 pan tipo baguette, pan francés o pan de campo
  • 250 g de mozzarella rallada
  • 100 g de queso cremoso, tybo o pategrás rallado
  • 50 g de queso rallado
  • 80 g de manteca blanda
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de perejil fresco picado
  • 1 cucharadita de orégano
  • Pimienta negra a gusto
  • Sal, solo si hace falta
  • 1 cucharada de aceite para la placa

Preparación

  1. Cortá el pan en rodajas gruesas, de aproximadamente 2 centímetros. Es importante que no queden demasiado finas, porque tienen que sostener bien la mezcla de manteca, ajo y queso sin romperse ni secarse demasiado en el horno.
  2. Colocá las rodajas en una placa apenas aceitada o cubierta con papel manteca. Dejalas con un poco de separación para que el calor circule bien y el gratinado se forme parejo.
  3. En un bowl, mezclá la manteca blanda con el ajo bien picado o rallado, el perejil fresco, el orégano y una pizca de pimienta negra. Integrá todo hasta obtener una pasta suave y aromática. Si la manteca está muy dura, dejala unos minutos a temperatura ambiente antes de usarla.
  4. Untá cada rodaja de pan con una capa pareja de esta mezcla. No hace falta poner demasiado, pero sí cubrir bien la superficie para que el pan tome sabor y quede húmedo en el centro.
  5. En otro recipiente, mezclá la mozzarella rallada con el queso cremoso o tybo y el queso rallado. Esta combinación ayuda a que el gratinado quede fundido, sabroso y con esos puntitos dorados que hacen que se vea más tentador.
  6. Distribuí el queso sobre cada rodaja de pan, formando una capa abundante. Tratá de que llegue casi hasta los bordes, pero sin aplastarlo demasiado, así se derrite mejor y queda más aireado.
  7. Llevá la placa a horno fuerte, previamente precalentado, durante 8 a 12 minutos. El pan debe quedar crocante en los bordes y el queso bien derretido, brillante y apenas dorado en la superficie.
  8. Si querés un gratinado más marcado, podés subir la placa a la parte alta del horno durante los últimos 1 o 2 minutos. Hay que mirarlo de cerca, porque el queso se dora rápido y puede quemarse si se pasa.
  9. Retirá del horno y dejá reposar apenas un par de minutos antes de servir. Ese breve descanso ayuda a que el queso se acomode sin perder la textura cremosa.
  10. Terminá con un poco más de perejil fresco picado por arriba y serví el pan gratinado caliente, cuando el queso todavía está suave y el pan conserva el borde crocante.

Tips y consejos:

  • El pan del día anterior funciona muy bien porque tiene más firmeza y absorbe mejor la manteca saborizada sin desarmarse.
  • Si usás pan de campo, cortá rodajas grandes y luego servilas enteras o partidas al medio. Queda más rústico y rendidor.
  • Para que el sabor a ajo sea más suave, podés usar un solo diente o mezclar el ajo con la manteca unos minutos antes de untar el pan.
  • Si querés un resultado más intenso, frotá apenas un diente de ajo cortado sobre cada rodaja antes de agregar la manteca saborizada.
  • La mezcla de quesos es clave. La mozzarella aporta elasticidad, el queso cremoso o tybo suma cuerpo y el queso rallado ayuda a lograr una superficie más dorada.
  • No conviene hornearlo a temperatura baja, porque el queso se derrite pero el pan puede quedar blando. Lo ideal es horno fuerte y pocos minutos.
  • Para una versión más completa, podés sumar una pizca de ají molido, pimentón, pimienta recién molida o un poco de verdeo picado.
  • Si lo vas a servir en una picada, preparalo justo antes de llevarlo a la mesa. Recién salido del horno es cuando mejor se disfruta, con el queso cremoso y la base crocante.

Este pan gratinado con queso, ajo y perejil es una receta sencilla, rendidora y muy fácil de adaptar según los quesos que tengas en casa.

Queda dorado, aromático y con una textura perfecta para acompañar cualquier comida o servir como entrada caliente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *