El membrillo casero es un clásico dulce, firme y brillante, ideal para cortar en porciones y acompañar con queso, panes o preparaciones dulces.
Aunque lleva tiempo de cocción, se hace con pocos ingredientes y el resultado queda mucho más natural que el comprado.

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Ingredientes
- 1 kg de membrillos
- 700 gr de azúcar
- Jugo de 1/2 limón
- Agua, cantidad necesaria para hervir los membrillos
Preparación
- Lavá muy bien los membrillos para quitarles la pelusa natural de la piel. Frotalos con las manos o con un paño limpio hasta que queden lisos.
- Colocalos enteros en una olla grande y cubrilos con agua. Hervilos durante 25 a 35 minutos, hasta que estén tiernos pero no deshechos.
- Retirá los membrillos del agua y dejalos entibiar. Luego pelalos, cortalos y sacales el centro duro con las semillas.
- Pesá la pulpa cocida y limpia. Por cada kilo de pulpa, usá entre 650 y 750 gr de azúcar, según qué tan dulce lo quieras. Para un resultado equilibrado, 700 gr funciona muy bien.
- Procesá o pisá la pulpa hasta obtener un puré lo más liso posible. Si querés una textura más fina, podés pasarla por un tamiz o colador grueso.
- Colocá el puré de membrillo en una olla de fondo grueso. Agregá el azúcar y el jugo de limón.
- Cociná a fuego bajo, revolviendo con cuchara de madera. Al principio la mezcla se verá clara, pero con la cocción irá tomando color rojizo y una textura más espesa.
- Seguí cocinando durante 45 a 70 minutos, revolviendo seguido para que no se pegue. El punto está cuando la preparación se despega del fondo de la olla y queda bien pesada.
- Para comprobar el punto, pasá la cuchara por el fondo de la olla. Si se forma un surco que tarda en cerrarse, el membrillo ya está listo.
- Volcá la preparación caliente en un molde apenas humedecido o forrado con papel film. Alisá la superficie con una espátula.
- Dejá enfriar a temperatura ambiente y luego llevá a la heladera durante varias horas, hasta que tome firmeza.
- Desmoldá y cortá en porciones cuando esté bien firme.
Tips y consejos
- Elegí membrillos amarillos, firmes y con buen aroma. Si están muy verdes, el dulce puede quedar menos sabroso y más pálido.
- Hervir los membrillos enteros ayuda a pelarlos más fácil y a aprovechar mejor la pulpa.
- No tires toda el agua de cocción de entrada. Podés usar unas cucharadas si el puré queda demasiado seco al comenzar la cocción.
- La olla de fondo grueso es importante porque el membrillo se vuelve pesado y puede pegarse con facilidad.
- Revolvé con cuidado, especialmente cuando empieza a espesar. La mezcla salpica y puede quemar.
- El color se vuelve más intenso con el tiempo de cocción. Si lo cocinás poco, puede quedar más claro y blando.
- El limón ayuda a equilibrar el dulzor y también mejora la conservación.
- Para un membrillo más firme, cocinalo unos minutos más después de que empiece a despegarse de la olla.
- Si lo querés más rústico, dejá el puré apenas menos procesado. Si lo querés bien parejo, procesalo hasta que quede liso.
- Se conserva en heladera durante varios días, bien tapado. También podés guardarlo en porciones envueltas para que no se seque.
El membrillo casero queda firme, brillante y con ese color rojizo tan característico.
Es una receta simple, pero con sabor a dulce tradicional hecho en casa.