Esta masa casera tipo plastilina es ideal para que los chicos jueguen, armen formas y usen cortantes sin necesidad de comprar una masa comercial.
Queda suave, colorida y fácil de moldear, con ingredientes simples que suelen estar en casa.

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Materiales
- 2 tazas de harina común
- 1 taza de sal fina
- 2 cdas de aceite
- 1 taza de agua tibia
- Colorante vegetal de distintos colores
- 1 cdita de vinagre o jugo de limón, opcional
- Harina extra, si hace falta
- Bowl grande
- Cuchara o espátula
- Cortantes, palitos o moldes para jugar
Preparación
- Colocá la harina y la sal fina en un bowl grande. Mezclá bien para que la sal quede repartida de manera pareja.
- Agregá el aceite y el vinagre o jugo de limón si lo vas a usar. Este último ayuda a que la masa se conserve un poco mejor.
- Sumá el agua tibia de a poco, mezclando con una cuchara o espátula. No agregues toda el agua de golpe, porque la cantidad puede variar según la harina.
- Cuando la mezcla empiece a tomar forma, pasala a la mesa y amasá con las manos durante unos minutos.
- Si la masa queda muy pegajosa, agregá un poquito de harina. Si queda seca o se quiebra, sumá unas gotas de agua y seguí amasando.
- Dividí la masa en varias partes, según la cantidad de colores que quieras preparar.
- Agregá unas gotas de colorante vegetal a cada porción y amasá hasta que el color se distribuya bien. Para no mancharte tanto las manos, podés usar guantes o mezclar primero dentro de una bolsita.
- Formá bollitos o cilindros con cada color. La masa tiene que quedar suave, flexible y fácil de aplastar con los dedos.
- Colocá la masa sobre una mesa limpia y usala con cortantes, palitos, moldes o simplemente con las manos para jugar y hacer figuras.
Tips y consejos
- No es una masa para comer: aunque se hace con ingredientes comunes, está pensada para jugar. Conviene aclararles a los chicos que no deben llevarla a la boca.
- Guardala bien cerrada: para que no se seque, conservá cada color en una bolsita hermética o en un recipiente con tapa.
- Si se seca, se puede recuperar: agregá unas gotas de agua y amasá otra vez hasta que vuelva a estar flexible.
- Si queda muy blanda, corregila con harina: sumá de a poco, porque si agregás demasiada puede quedar dura o quebradiza.
- Usá colorante vegetal: es el más práctico para este tipo de masa. Agregalo de a poco para controlar la intensidad del color.
- Separá los colores al guardar: si los mezclás en el mismo recipiente, con el tiempo pueden mancharse entre sí.
- Prepará una mesa de juego: podés sumar cortantes de galletitas, tapitas, palitos, rodillos chicos o moldes plásticos para que la actividad sea más entretenida.
- Duración: bien guardada, puede mantenerse durante varios días. Si cambia el olor, se seca demasiado o se ve rara, es mejor descartarla y preparar una nueva.
Esta masa es una opción simple para una tarde de juego en casa.
Se prepara rápido, se puede hacer en varios colores y permite que los chicos moldeen, aplasten y creen formas de manera libre.