Esta lasaña de verduras es una opción diferente para disfrutar una comida sabrosa sin utilizar masa.
Las capas de berenjena, zucchini, tomate y queso quedan suaves y cremosas, con una superficie dorada que la vuelve muy tentadora.

Te recomendamos: Matambre de pollo relleno con jamón, zanahoria y huevo
Ingredientes
- 2 berenjenas
- 2 zucchinis
- 2 tomates
- 300 g de mozzarella o queso cremoso
- 50 g de queso rallado, parmesano o similar
- 2 dientes de ajo
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- Sal y pimienta a gusto
- Orégano o hierbas secas a gusto
Preparación
- Lavá cuidadosamente las berenjenas, los zucchinis y los tomates. Cortá las berenjenas y los zucchinis en rodajas finas, procurando que tengan un grosor parecido. Cortá los tomates en fetas.
- Colocá las rodajas de berenjena dentro de un colador y espolvorealas con un poco de sal. Dejalas reposar entre 15 y 20 minutos para que liberen parte de su líquido y pierdan el posible sabor amargo.
- Pasado ese tiempo, enjuagá las berenjenas con agua y secalas muy bien con papel de cocina o un repasador limpio.
- Calentá una sartén amplia o una plancha con una pequeña cantidad de aceite. Cociná las rodajas de berenjena y zucchini durante unos minutos de cada lado, hasta que estén apenas tiernas y ligeramente doradas.
- Retirá las verduras y dejalas reposar sobre una fuente. Esta cocción previa permite eliminar parte de la humedad y evita que la lasaña quede aguada después de pasar por el horno.
- Pincelá una fuente para horno con un poco de aceite de oliva. Formá una primera capa con las rodajas de berenjena, cubriendo bien toda la base.
- Distribuí encima una parte de la mozzarella o del queso cremoso. Agregá algunas fetas de tomate y una capa de zucchini.
- Continuá alternando las verduras con el queso hasta completar la fuente. Intentá distribuir los ingredientes de manera pareja para que todas las porciones tengan varias capas.
- Terminá con una última capa de berenjenas y cubrí con el resto del queso. Espolvoreá toda la superficie con el queso rallado.
- Picá finamente los dientes de ajo y distribuilos sobre la preparación. Agregá un hilo de aceite de oliva y condimentá con sal, pimienta, orégano o las hierbas secas que prefieras.
- Llevá la fuente a horno precalentado a 180 °C y cociná durante aproximadamente 25 a 30 minutos.
- Cuando el queso esté completamente derretido y la superficie tenga un gratinado dorado, retirala del horno.
- Dejá reposar la lasaña entre 5 y 10 minutos antes de cortarla. Ese descanso permite que las capas se afirmen y que las porciones mantengan mejor la forma.
Tips y consejos
- Cocinar las berenjenas y los zucchinis antes del armado es fundamental para evitar que liberen demasiada agua dentro de la fuente.
- Cortá todas las verduras con un grosor similar para lograr una cocción uniforme y una presentación más prolija.
- Secá muy bien las berenjenas después de enjuagarlas, ya que cualquier exceso de líquido puede afectar la consistencia final.
- Distribuí una cantidad generosa de queso entre las capas para que la preparación quede cremosa y se mantenga unida al servirla.
- El queso rallado de la superficie ayuda a formar un gratinado dorado, crocante y muy atractivo.
- Para sumar más aroma, podés incorporar tomillo, romero, albahaca u otras hierbas que combinen con las verduras.
- Si preferís una lasaña un poco más jugosa, agregá pequeñas cucharadas de salsa de tomate entre algunas capas.
- No la cortes apenas sale del horno. El reposo es importante para que el queso se afirme y las capas no se desarmen.
- Esta preparación se puede guardar en la heladera y recalentar al día siguiente. Con el descanso, los sabores quedan todavía más integrados.
El resultado es una lasaña suave, gratinada y llena de sabor, con capas de verduras tiernas y queso fundido.
Una receta sencilla para preparar un almuerzo diferente sin sumar pasos demasiado complicados.