Estas empanaditas fritas tienen una masa casera dorada y crocante, con un relleno abundante de cebolla y queso derretido.
Son ideales para una picada, una entrada o una cena informal.

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Ingredientes
Para la masa:
- 500 g de harina 0000
- 230 ml de agua tibia
- 70 g de grasa vacuna o manteca
- 1 cdita de sal
- 1 cdita de polvo de hornear
Para el relleno:
- 4 cebollas grandes
- 300 g de mozzarella
- 100 g de queso pategrás
- 2 cdas de aceite
- 20 g de manteca
- 1 cdita de orégano seco
- Sal y pimienta negra a gusto
Para freír:
- Aceite suficiente para una fritura profunda
Preparación
- Colocar la harina en un recipiente amplio junto con la sal y el polvo de hornear. Mezclar para distribuir los ingredientes.
- Derretir la grasa o la manteca a fuego bajo y dejarla entibiar. Incorporarla a la harina y mezclar con una cuchara.
- Agregar el agua tibia de a poco, mientras se integran los ingredientes, hasta formar una masa suave que no se pegue a las manos.
- Pasar la masa a la mesada y amasar durante unos 5 minutos, hasta que quede lisa y flexible.
- Formar un bollo, cubrirlo y dejarlo descansar durante 30 minutos a temperatura ambiente.
- Mientras tanto, pelar las cebollas y cortarlas en tiras finas o medias rodajas. Procurar que tengan un grosor similar para que se cocinen de manera pareja.
- Calentar el aceite y la manteca en una sartén amplia. Incorporar las cebollas y agregar una pizca de sal.
- Cocinar a fuego medio-bajo durante 20 a 25 minutos, revolviendo ocasionalmente, hasta que estén bien tiernas, ligeramente caramelizadas y con algunos bordes dorados.
- Condimentar con pimienta negra y orégano. Mezclar y retirar del fuego.
- Pasar las cebollas a un recipiente y dejarlas enfriar completamente. Si tienen demasiado líquido, escurrirlas para evitar que humedezcan la masa.
- Cortar la mozzarella y el queso pategrás en cubitos pequeños. Incorporarlos a las cebollas frías y mezclar hasta distribuirlos de manera uniforme.
- Dividir la masa descansada en porciones pequeñas y formar bollitos de aproximadamente 30 g cada uno.
- Estirar cada bollito con un palo de amasar hasta conseguir discos finos de unos 10 a 11 cm de diámetro.
- Colocar una cucharada generosa de relleno en el centro de cada disco, dejando libre aproximadamente 1,5 cm alrededor de los bordes.
- Humedecer apenas el borde de la masa con agua, doblar el disco por la mitad y presionar suavemente para cerrar la empanadita.
- Realizar un repulgue pequeño y firme, procurando que el cierre quede bien sellado para evitar que el queso se escape durante la fritura.
- Repetir el procedimiento con el resto de la masa y el relleno. Acomodar las empanaditas sobre una bandeja ligeramente enharinada, sin superponerlas.
- Calentar abundante aceite en una olla o sartén profunda hasta alcanzar aproximadamente 170-175 °C.
- Incorporar las empanaditas de a pocas unidades, evitando llenar demasiado el recipiente para mantener estable la temperatura del aceite.
- Freír durante aproximadamente 3 a 5 minutos, dándolas vuelta cuando sea necesario, hasta que estén doradas de ambos lados y la masa se vea cocida y crocante.
- Retirarlas con una espumadera y dejarlas escurrir sobre una rejilla o papel absorbente.
- Repetir la fritura con las empanaditas restantes, esperando que el aceite recupere la temperatura entre cada tanda.
- Dejarlas reposar uno o dos minutos antes de servir, para que el queso del interior se asiente ligeramente.
- Acomodarlas en una fuente y servirlas calientes, con la masa crocante y el relleno de cebolla y queso bien cremoso.
Tips y consejos
- Cocinar las cebollas lentamente: así desarrollan un sabor más dulce y una textura suave, sin quemarse.
- Dejar enfriar el relleno: incorporar el queso cuando las cebollas todavía están calientes puede hacer que se derrita antes de armar las empanaditas.
- Escurrir bien las cebollas: evita que el exceso de humedad ablande la masa.
- Combinar dos quesos: la mozzarella aporta elasticidad y el pategrás suma sabor.
- Estirar discos finos: permite conseguir una masa crocante que no resulte demasiado pesada.
- No exagerar el relleno: dejar espacio para cerrar correctamente ayuda a evitar que se abran durante la fritura.
- Hacer un repulgue firme: el queso caliente puede escaparse si los bordes no están bien sellados.
- Controlar la temperatura del aceite: si está demasiado frío, la masa absorbe más grasa; si está excesivamente caliente, se dora antes de cocinarse por completo.
- Freír en tandas pequeñas: permite mantener una temperatura pareja y conseguir un dorado uniforme.
- No pinchar las empanaditas: conservar la masa intacta evita que entre aceite y salga el relleno.
- Escurrir sobre una rejilla: ayuda a mantener la superficie crocante después de freír.
- Servir recién hechas: el contraste entre la masa dorada y el queso derretido se disfruta mejor mientras están calientes.
Quedan doraditas y crocantes, con cebolla tierna y queso fundido en el interior. Perfectas para compartir recién hechas.