El dulce de durazno casero es una preparación sencilla que permite aprovechar el sabor de la fruta fresca.
Queda espeso, brillante y con pequeños trozos de durazno, ideal para acompañar tostadas, galletitas o preparaciones dulces.

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Ingredientes
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1 kg de duraznos maduros (pesados sin carozo)
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500 gr de azúcar
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Jugo de 1 limón
Preparación
1. Lavar bien los duraznos, retirarles la piel y cortarlos por la mitad para quitarles el carozo. Después, cortar la pulpa en cubitos pequeños, procurando que tengan un tamaño similar.
2. Colocar los duraznos cortados en una olla de fondo grueso. Agregar el azúcar y el jugo de limón, mezclando suavemente con una cuchara de madera para distribuir los ingredientes.
3. Dejar reposar la preparación durante aproximadamente 30 minutos. Durante este tiempo, el azúcar comenzará a disolverse y los duraznos liberarán parte de su jugo natural.
4. Llevar la olla a fuego medio y revolver ocasionalmente hasta que el azúcar se disuelva por completo. Cuando la preparación comience a hervir, bajar el fuego para mantener una cocción suave.
5. Cocinar durante aproximadamente 35 a 50 minutos, revolviendo con frecuencia para evitar que el dulce se pegue al fondo. A medida que avance la cocción, los duraznos comenzarán a ablandarse y el líquido se reducirá.
6. Presionar suavemente algunos trozos de durazno contra las paredes de la olla utilizando una cuchara de madera. Esto permitirá conseguir una consistencia más espesa sin perder completamente los pedacitos de fruta.
7. Continuar la cocción hasta que el dulce adquiera un color dorado intenso y una textura brillante. El tiempo puede variar según la cantidad de agua que contengan los duraznos y el tamaño de la olla.
8. Para comprobar la consistencia, colocar una pequeña cantidad de dulce sobre un plato previamente enfriado en la heladera. Esperar unos segundos y pasar un dedo por el centro. Si la preparación mantiene el surco y no vuelve a unirse rápidamente, está lista.
9. Retirar la olla del fuego y dejar reposar durante unos minutos. El dulce todavía estará caliente y algo fluido, pero adquirirá mayor consistencia al enfriarse.
10. Distribuir el dulce en frascos de vidrio limpios, aptos para alimentos y resistentes al calor. Dejar un pequeño espacio libre en la parte superior y evitar llenar los recipientes hasta el borde.
11. Dejar enfriar y llevar los frascos a la heladera. Mantenerlos refrigerados y utilizar siempre utensilios limpios para retirar el dulce.
Tips y consejos
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Elegir duraznos maduros: las frutas maduras aportan mejor sabor y aroma. Conviene evitar los duraznos demasiado verdes o con partes deterioradas.
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Mantener algunos trozos de fruta: no es necesario procesar toda la preparación. Dejar pequeños pedacitos de durazno permite conseguir una textura más casera.
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Utilizar una olla de fondo grueso: distribuye mejor el calor y disminuye las posibilidades de que el azúcar se adhiera y se queme.
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No agregar agua: los duraznos liberan suficiente líquido durante el reposo y la cocción. Agregar agua innecesariamente prolonga el tiempo necesario para espesar el dulce.
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Controlar el fuego: una cocción suave permite que la fruta se ablande sin que el azúcar se caramelice demasiado rápido.
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Revolver con frecuencia: especialmente durante los últimos minutos, cuando la preparación comienza a espesarse y aumenta el riesgo de que se pegue.
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No reducir demasiado el azúcar: además de aportar dulzor, ayuda a conseguir la consistencia característica. Modificar considerablemente la proporción puede alterar el resultado.
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Aprovechar el limón: su acidez equilibra el sabor dulce y ayuda a que la preparación mantenga un color atractivo.
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Comprobar la textura en frío: el dulce caliente siempre parece más líquido. La prueba del plato frío ayuda a evitar una cocción excesiva.
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Evitar cocinar de más: si se reduce demasiado, puede quedar excesivamente firme después de enfriarse.
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Utilizar frascos adecuados: deben estar perfectamente limpios y no presentar grietas. Llenarlos en caliente no reemplaza un tratamiento de conservación seguro.
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Conservación: esta preparación, sin un proceso de envasado y conservación validado, debe mantenerse en la heladera y consumirse preferentemente dentro de las 2 semanas. También puede congelarse en recipientes aptos durante aproximadamente 3 meses.
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Para conservarlo fuera de la heladera: es necesario seguir una receta y un procedimiento de envasado al baño María específicamente validados para mermelada de durazno. Cerrar el frasco en caliente no garantiza su seguridad.
El dulce de durazno queda espeso y brillante, con un sabor frutal intenso y pequeños trozos tiernos que le aportan una textura casera.