Las croquetas de bacalao son un clásico de interior cremoso y cubierta crocante, con un sabor delicado a pescado que combina muy bien con el ajo y el perejil.
También se pueden preparar con merluza, abadejo u otros pescados blancos de carne firme, una alternativa práctica para disfrutar de esta receta con ingredientes fáciles de conseguir.

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Ingredientes
Para las croquetas:
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400 gr de bacalao desalado, sin piel ni espinas
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1 cebolla mediana
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2 dientes de ajo
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60 gr de manteca
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80 gr de harina 0000
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500 ml de leche
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2 cdas de perejil fresco picado
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Sal y pimienta a gusto
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Nuez moscada a gusto
Para el rebozado:
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100 gr de harina 0000
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2 huevos
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200 gr de pan rallado
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Aceite para freír
Preparación
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Si se utiliza bacalao salado, comenzar por desalarlo. Colocarlo en un recipiente con abundante agua fría y llevarlo a la heladera durante 24 a 48 horas, cambiando el agua cada 8 horas aproximadamente. El tiempo dependerá del grosor de las piezas. Una vez desalado, escurrirlo y retirar la piel y las espinas.
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Cocinar el pescado en agua a hervor suave durante aproximadamente 5 a 8 minutos, hasta que esté cocido y se separe fácilmente en lascas. Retirar, dejar entibiar y desmenuzar con las manos o un tenedor.
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Picar la cebolla y los dientes de ajo bien finos. Derretir la manteca en una sartén amplia y cocinar la cebolla a fuego medio-bajo durante 6 a 8 minutos, hasta que esté tierna. Agregar el ajo y cocinar 1 minuto más.
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Incorporar la harina y mezclar durante 1 a 2 minutos para cocinarla, sin dejar que tome demasiado color.
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Agregar la leche de a poco, revolviendo constantemente con un batidor o cuchara de madera para evitar grumos. Cocinar a fuego medio-bajo hasta obtener una salsa blanca muy espesa.
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Incorporar el pescado desmenuzado, el perejil, la pimienta y una pizca de nuez moscada. Mezclar y cocinar durante 2 o 3 minutos más, hasta que la preparación se despegue de las paredes de la sartén. Probar antes de agregar sal, especialmente si se utiliza bacalao.
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Pasar la mezcla a una fuente amplia y emparejarla. Cubrir con film en contacto y dejar enfriar. Llevar a la heladera durante al menos 4 horas, preferentemente de un día para el otro, hasta que esté bien firme.
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Con las manos ligeramente humedecidas, tomar porciones de la preparación y formar croquetas ovaladas de tamaño similar. Si la mezcla se ablanda demasiado, llevarla nuevamente a la heladera unos minutos.
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Preparar tres recipientes: uno con harina, otro con los huevos batidos y un tercero con pan rallado. Pasar cada croqueta por harina, luego por huevo y finalmente por pan rallado, cubriendo toda la superficie.
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Acomodar las croquetas empanadas sobre una bandeja y llevarlas a la heladera durante 20 a 30 minutos para que el rebozado se afirme.
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Calentar abundante aceite en una olla o sartén profunda hasta alcanzar aproximadamente 170 a 175 °C. Freír las croquetas en tandas pequeñas durante 3 a 4 minutos, hasta que estén doradas de manera uniforme.
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Retirar con una espumadera y dejar escurrir sobre una rejilla o papel absorbente. Dejar reposar unos minutos antes de servir, ya que el interior conserva mucho calor.
Otras opciones de pescado
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Merluza: Es una de las alternativas más prácticas. Su sabor suave combina muy bien con la salsa blanca. Conviene cocinarla, escurrirla y desmenuzarla antes de incorporarla.
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Abadejo: Tiene carne blanca y firme, por lo que resulta fácil de desmenuzar y mantiene una buena textura dentro de las croquetas.
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Lenguado: Aporta un sabor delicado y una textura suave. Es importante no cocinarlo en exceso para que no quede seco.
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Brótola: También funciona bien por su carne blanca y sabor suave. Se puede utilizar la misma cantidad que de bacalao.
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Pescado blanco congelado: Se puede usar siempre que esté completamente descongelado, bien escurrido y sin espinas. La humedad extra debe eliminarse antes de mezclarlo con la salsa.
Tips y consejos
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El bacalao debe estar correctamente desalado antes de utilizarlo. Probar un pequeño trozo cocido permite comprobar si todavía conserva demasiada sal.
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Si se utiliza pescado fresco, no hace falta realizar el proceso de desalado. Solamente hay que cocinarlo, retirar las espinas y desmenuzarlo.
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La salsa blanca debe quedar más espesa que la que se utiliza para una lasaña, ya que tiene que permitir formar las croquetas una vez fría.
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El descanso en heladera es fundamental para que la mezcla tome consistencia y resulte más fácil de moldear.
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No conviene agregar demasiada harina para corregir una preparación blanda. Es preferible cocinarla un poco más para evaporar humedad o darle más tiempo de frío.
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El pescado debe quedar en lascas pequeñas, pero no completamente procesado, para conservar una textura agradable en el interior.
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El rebozado tiene que cubrir toda la croqueta para evitar que se abra durante la fritura.
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Mantener el aceite entre 170 y 175 °C ayuda a conseguir una cubierta dorada sin que las croquetas absorban demasiada grasa.
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Se pueden preparar con anticipación y conservar empanadas en heladera hasta el momento de freír. También se pueden congelar y cocinar directamente desde el freezer, ajustando el tiempo hasta que estén calientes en el centro.
El ajo, el perejil y unas gotas de limón al servir realzan el sabor del pescado sin taparlo.
Es una receta que permite variar el ingrediente principal y conseguir croquetas caseras con una textura cremosa y una cubierta bien dorada.