Los crepes de jamón y queso son una receta simple, casera y muy rendidora para resolver una comida rica sin complicarse.
La masa queda fina y suave, mientras que el relleno se derrite por dentro y deja ese corte cremoso que los hace irresistibles.

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Ingredientes
Para la masa:
- 2 huevos
- 250 ml de leche
- 120 gr de harina 0000
- 1 cda de manteca derretida o aceite
- 1 pizca de sal
- Manteca o aceite extra para la sartén
Para el relleno:
- 200 gr de jamón cocido en fetas
- 250 gr de queso cremoso, mozzarella o queso en fetas
- 2 cdas de queso rallado, opcional
- Pimienta negra, opcional
- Perejil picado, opcional
Preparación
- Colocar en un bowl los huevos, la leche, la harina, la manteca derretida y la pizca de sal. Batir hasta obtener una mezcla lisa, sin grumos.
- Dejar descansar la masa durante 15 a 20 minutos. Este reposo ayuda a que los crepes queden más suaves y no se rompan al cocinarlos.
- Calentar una sartén antiadherente a fuego medio y pincelar apenas con manteca o aceite. Volcar un cucharón chico de masa y mover la sartén para cubrir toda la base con una capa fina.
- Cocinar cada crepe durante 1 minuto aproximadamente, hasta que los bordes se despeguen. Dar vuelta con cuidado y cocinar unos segundos del otro lado. Repetir hasta terminar la mezcla.
- Para armar, colocar una feta de jamón sobre cada crepe y sumar queso en el centro. Agregar un poco de pimienta o queso rallado si se quiere más sabor.
- Doblar los laterales hacia adentro y enrollar con cuidado, formando crepes prolijos y cerrados.
- Llevar los crepes rellenos a una sartén limpia a fuego bajo, tapar y calentar unos minutos hasta que el queso se derrita. También se pueden acomodar en una fuente y llevar al horno a 180 °C durante 8 a 10 minutos.
- Servir calientes, con un poco de perejil picado por encima si se desea.
Tips y consejos
- La masa debe quedar más líquida que la de panqueques gruesos. Si queda demasiado espesa, agregá un chorrito más de leche y mezclá bien antes de cocinar.
- Para evitar grumos, podés tamizar la harina antes de sumarla o preparar la mezcla en licuadora. Si quedan algunos grumos pequeños, dejá reposar la masa y volvé a batir antes de usar.
- El primer crepe suele salir menos prolijo porque la sartén todavía está tomando temperatura. No pasa nada: sirve para ajustar el fuego y la cantidad de masa.
- La sartén tiene que estar caliente, pero no humeante. Si el fuego está muy fuerte, la masa se dora demasiado rápido y puede quedar seca o quebradiza.
- Usá poca materia grasa para cocinar los crepes. Solo hace falta pincelar apenas la sartén; si ponés demasiado aceite o manteca, la masa puede quedar pesada.
- Para que el relleno se vea bien y no se escape, no cargues demasiado cada crepe. Es mejor poner una cantidad pareja de jamón y queso, dejando espacio en los bordes para poder enrollar.
- El queso cremoso queda muy bien porque se derrite rápido, pero si querés un relleno más elástico podés usar mozzarella. Si preferís más sabor, combiná mozzarella con un poco de queso rallado.
- Si usás queso en fetas, colocá 1 o 2 fetas por crepe según el tamaño. Si usás queso cremoso en trozos, cortalo fino para que se derrita mejor.
- Para que queden más dorados por fuera, después de rellenarlos podés pasarlos por sartén con apenas manteca, vuelta y vuelta. Esto mejora mucho la textura de la masa.
- Si los hacés al horno, acomodalos en una fuente apenas enmantecada y no los dejes demasiado tiempo. Solo necesitan calentarse y derretir el queso; si se pasan, la masa puede secarse.
- Se pueden preparar con anticipación. Guardá los crepes cocidos separados con papel manteca o apilados en un plato tapado, en la heladera, durante 1 o 2 días.
- Si ya están rellenos, conviene guardarlos tapados en la heladera y calentarlos justo antes de servir. Así el queso se derrite mejor y la masa no absorbe tanta humedad.
- Para congelarlos, lo ideal es hacerlo sin calentar el relleno. Armá los crepes, envolvelos bien y congelalos hasta 1 mes. Para usarlos, pasalos a la heladera unas horas antes y calentá en sartén u horno.
- Podés servirlos solos, con ensalada verde, tomates frescos o una salsa blanca liviana por encima. También quedan muy bien gratinados con un poco de queso rallado.
- Si querés una versión más completa, podés sumar espinaca salteada bien escurrida, champiñones o cebolla caramelizada, pero sin cargar demasiado para que sigan siendo crepes de jamón y queso.
Estos crepes quedan suaves por fuera y cremosos por dentro, con el queso derretido y el jamón bien integrado.
Son fáciles de hacer y funcionan perfecto para una comida rápida, casera y muy rica.