Los buñuelos de acelga son un clásico casero que combina hojas de acelga, una masa suave y una fritura dorada.
Se preparan con ingredientes sencillos y tienen un sabor que permite disfrutar de las verduras de una manera diferente, con un interior tierno y una cubierta ligeramente crocante.

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Ingredientes
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1 atado grande de acelga, aproximadamente 500 gr
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1 cebolla mediana
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2 dientes de ajo
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2 huevos
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180 gr de harina 0000
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120 ml de leche, aproximadamente
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50 gr de queso rallado
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1 cdita de polvo de hornear
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2 cdas de aceite
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Sal y pimienta a gusto
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Nuez moscada a gusto
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Aceite para freír
Preparación
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Lavar bien las hojas de acelga y retirar los tallos más gruesos. Cocinarlas durante 2 a 3 minutos en agua hirviendo con sal, hasta que estén tiernas.
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Escurrir la acelga y dejarla entibiar. Presionarla con las manos o con un repasador limpio para eliminar la mayor cantidad posible de agua. Picarla finamente.
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Picar la cebolla y los dientes de ajo. Calentar las dos cucharadas de aceite en una sartén y cocinar la cebolla a fuego medio durante 5 a 7 minutos, hasta que esté tierna. Agregar el ajo y cocinar 1 minuto más. Retirar del fuego.
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Colocar los huevos en un bowl amplio y batirlos ligeramente. Incorporar la leche, el queso rallado, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
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Agregar la harina y el polvo de hornear. Mezclar hasta obtener una preparación espesa y homogénea, sin grumos grandes.
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Incorporar la acelga picada y la cebolla cocida. Mezclar hasta distribuir todos los ingredientes. La preparación debe quedar espesa, pero lo suficientemente blanda como para tomarla con una cuchara.
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Dejar descansar la mezcla durante 10 a 15 minutos. Si después del reposo queda demasiado líquida, agregar una cucharada de harina. Si está excesivamente espesa, incorporar un poco más de leche.
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Calentar abundante aceite en una sartén profunda u olla hasta alcanzar aproximadamente 170 a 175 °C.
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Tomar porciones de la mezcla con una cuchara y dejarlas caer cuidadosamente en el aceite caliente. Freír en tandas, sin llenar demasiado el recipiente.
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Cocinar durante aproximadamente 3 a 4 minutos, girando los buñuelos cuando sea necesario, hasta que estén dorados de manera uniforme y cocidos en el centro.
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Retirar con una espumadera y dejar escurrir sobre una rejilla o papel absorbente. Continuar con el resto de la preparación, manteniendo una temperatura constante del aceite.
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Dejar reposar unos minutos antes de servir.
Tips y consejos
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La acelga debe quedar bien escurrida antes de incorporarla a la mezcla. El exceso de agua puede hacer que los buñuelos absorban más aceite y pierdan consistencia.
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Los tallos tiernos también pueden aprovecharse si se pican pequeños y se cocinan hasta que estén blandos.
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Cocinar previamente la cebolla permite que aporte un sabor más suave y evita que quede cruda en el interior.
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La masa debe ser espesa y sostenerse en la cuchara. Si queda demasiado líquida, los buñuelos pueden desarmarse durante la fritura.
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El polvo de hornear ayuda a conseguir una textura más aireada, pero no conviene excederse con la cantidad.
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El aceite debe estar caliente, pero sin humear. Si está frío, los buñuelos absorben demasiada grasa; si está demasiado caliente, pueden dorarse antes de cocinarse por dentro.
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Freír en tandas pequeñas ayuda a mantener la temperatura del aceite y permite que las piezas se cocinen de manera pareja.
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Para comprobar el punto, se puede abrir uno de los primeros buñuelos y verificar que el centro esté cocido y no tenga masa cruda.
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Si sobran, conservar en heladera durante 2 días en un recipiente cerrado. Para recalentarlos, llevarlos unos minutos a horno moderado hasta que recuperen temperatura.
La cebolla y el queso acompañan el sabor de la acelga sin taparlo, y la fritura les da ese carácter tan propio de los buñuelos caseros.
Son una buena forma de aprovechar un atado de acelga y preparar algo distinto con ingredientes de todos los días.