Estos bastoncitos de papa y queso son ideales para picar porque combinan una cubierta bien crocante con un interior suave y sabroso.
La papa ayuda a darles una textura tierna, mientras que el queso se funde por dentro y los vuelve todavía más tentadores.

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Ingredientes
- 500 gr de papas
- 150 gr de queso mozzarella o tybo rallado
- 1 huevo
- 3 cdas de maicena
- 2 cdas de queso rallado
- 1 cda de perejil picado
- 1/2 cdita de ajo en polvo
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Pan rallado, cantidad necesaria
- Aceite para freír
Preparación
- Pelar las papas, cortarlas en trozos y hervirlas en agua con sal hasta que estén bien tiernas.
- Escurrirlas muy bien y hacer un puré mientras todavía están calientes. Dejar enfriar unos minutos.
- Agregar el huevo, la maicena, el queso rallado, el perejil, el ajo en polvo, sal y pimienta.
- Mezclar bien hasta formar una preparación firme y homogénea.
- Incorporar la mozzarella o el queso tybo rallado y unir suavemente para que quede bien distribuido.
- Llevar la preparación a la heladera durante unos 20 a 30 minutos para que tome más consistencia.
- Tomar pequeñas porciones de masa y formar bastoncitos de tamaño parejo con las manos.
- Pasar cada bastoncito por pan rallado, presionando apenas para que quede bien cubierto.
- Calentar abundante aceite a fuego medio.
- Freír los bastoncitos en tandas, sin llenar demasiado la sartén, hasta que estén bien dorados por todos lados.
- Retirar con una espumadera y colocar sobre papel absorbente.
- Servir calientes, cuando el queso del interior todavía está fundido.
Tips y consejos
- Es importante escurrir bien las papas para que la mezcla no quede demasiado húmeda.
- No conviene agregar leche ni manteca al puré.
- Si la preparación queda muy blanda, se puede sumar 1 cucharada extra de maicena.
- El queso debe fundir bien; mozzarella, tybo o pategrás funcionan muy bien.
- Enfriar la mezcla antes de formar los bastones ayuda a que mantengan mejor la forma.
- Para una cubierta todavía más crocante, se puede hacer un doble rebozado.
- El aceite debe estar caliente, pero no humeando, para que se doren sin quemarse.
- Conviene freírlos de a pocos para evitar que baje demasiado la temperatura del aceite.
- También se pueden acompañar con salsa de tomate, mayonesa de ajo o algún dip suave.
- Lo mejor es comerlos recién hechos para aprovechar el contraste entre el exterior crocante y el queso fundido.
Quedan dorados, crocantes y con un centro suave que se estira al abrirlos.
Son simples, rendidores y funcionan muy bien como snack para compartir.