Estas albóndigas de pollo quedan doradas por fuera, jugosas por dentro y con una pequeña cantidad de mozzarella en el interior.
Son simples de preparar y funcionan muy bien para una cena casera acompañadas con salsa de tomate.

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Ingredientes
- 600 gr de pechuga de pollo
- 1 huevo
- 3 cdas de pan rallado
- 2 cdas de queso rallado
- 1 diente de ajo
- 2 cdas de perejil picado
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- 120 gr de mozzarella
- 2 cdas de aceite
Para la salsa:
- 400 gr de tomate triturado
- 1 cebolla pequeña
- 1 diente de ajo
- 1 cda de aceite
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Orégano a gusto
Preparación
- Cortar el pollo en trozos y procesarlo hasta obtener una textura picada, procurando que no quede convertido en una pasta completamente lisa.
- Colocar el pollo en un bowl y agregar el huevo, el pan rallado, el queso rallado, el ajo bien picado y el perejil.
- Condimentar con sal y pimienta y mezclar hasta integrar todos los ingredientes.
- Cortar la mozzarella en pequeños trozos irregulares. No deben ser demasiado grandes, ya que el queso tiene que quedar contenido dentro de la albóndiga.
- Tomar una porción de la mezcla de pollo, aplanarla ligeramente en la mano y colocar un pequeño trozo de mozzarella en el centro.
- Cerrar la carne alrededor del queso y formar una albóndiga, asegurándose de que la mozzarella quede completamente cubierta.
- Repetir el procedimiento hasta terminar la mezcla.
- Calentar el aceite en una sartén y dorar las albóndigas a fuego medio, girándolas para que tomen color de manera pareja. Retirar y reservar.
- Para la salsa, picar la cebolla y el ajo y cocinarlos con el aceite hasta que estén tiernos.
- Agregar el tomate triturado, condimentar con sal, pimienta y orégano, y cocinar durante unos 10 minutos.
- Incorporar las albóndigas a la salsa y cocinar a fuego bajo durante 12 a 15 minutos, hasta que estén completamente cocidas.
- Retirar del fuego y dejar reposar unos minutos antes de servir.
Tips y consejos
- No procesar demasiado el pollo para que las albóndigas conserven una textura más natural.
- Usar pequeños trozos de mozzarella evita que el queso ocupe demasiado espacio dentro de la albóndiga.
- Cerrar bien la carne alrededor del queso para reducir el riesgo de que se escape durante la cocción.
- No cocinar a fuego demasiado alto, porque pueden dorarse por fuera antes de terminar de cocinarse por dentro.
- Dorarlas primero ayuda a conservar mejor la forma y aporta más sabor.
- La mozzarella debe quedar blanda y fundida, pero sin convertirse en un relleno excesivamente líquido.
- Se pueden preparar con anticipación y conservar en la heladera hasta el momento de cocinarlas.
Al cortarlas, el interior queda húmedo y tierno, con una cantidad moderada de mozzarella fundida en el centro.