Estos churros quedan dorados y crocantes por fuera, con un interior tierno que se completa con una crema pastelera suave y abundante.
Son ideales para servir recién hechos, cuando todavía conservan el contraste entre la masa caliente y el relleno cremoso.

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Ingredientes
Para los churros
- 250 ml de agua
- 150 g de harina 0000
- 25 g de manteca
- 1 cucharada de azúcar
- 1 pizca de sal
- 1 huevo, opcional según la textura de la masa
- Aceite para freír
- Azúcar para espolvorear
Para la crema pastelera
- 500 ml de leche
- 4 yemas
- 100 g de azúcar
- 40 g de fécula de maíz
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Preparación
- Para comenzar con la crema pastelera, calentá la leche en una cacerola hasta que esté bien caliente, pero sin dejar que hierva.
- En un bowl aparte, mezclá las yemas con el azúcar y la fécula de maíz hasta obtener una preparación uniforme.
- Agregá una pequeña cantidad de leche caliente sobre la mezcla de yemas y revolvé bien.
- Incorporá el resto de la leche y llevá todo nuevamente a la cacerola.
- Cociná a fuego bajo, revolviendo constantemente, hasta que la crema espese.
- Retirá del fuego, agregá la esencia de vainilla y mezclá.
- Pasá la crema a un recipiente y cubrila con film en contacto con la superficie. Dejala enfriar completamente antes de rellenar los churros.
- Para preparar la masa, colocá el agua, la manteca, el azúcar y la sal en una cacerola.
- Llevá a fuego medio hasta que la manteca se derrita y el líquido comience a hervir.
- Agregá toda la harina de una sola vez y mezclá enérgicamente con una cuchara de madera.
- Continuá cocinando durante uno o dos minutos, hasta que la masa se una y se despegue de las paredes de la cacerola.
- Retirá del fuego y dejá entibiar unos minutos.
- Si notás que la masa está demasiado firme para trabajarla con manga, incorporá el huevo previamente batido de a poco, solamente hasta conseguir una consistencia manejable.
- Colocá la preparación en una manga resistente con pico rizado.
- Calentá abundante aceite a fuego medio.
- Formá los churros directamente sobre el aceite, cortándolos del largo deseado con una tijera limpia o cuchillo.
- Freí pocas unidades por vez para evitar que la temperatura del aceite baje demasiado.
- Cocinalos hasta que estén bien dorados de todos lados.
- Retiralos con una espumadera y dejalos unos instantes sobre papel absorbente.
- Mientras todavía estén tibios, pasalos ligeramente por azúcar.
- Una vez que se hayan enfriado lo suficiente para manipularlos, colocá la crema pastelera fría en una manga con pico fino y largo.
- Introducí el pico desde uno de los extremos del churro y rellená lentamente hasta notar que la crema comienza a ocupar todo el interior.
- Repetí el procedimiento con el resto y servilos preferentemente el mismo día.
Tips y consejos
- La crema pastelera tiene que estar completamente fría antes de colocarla en la manga.
- No hagas la masa demasiado líquida, porque los churros pueden perder su forma al freírlos.
- Usá un pico rizado para conseguir las canaletas características y una superficie más crocante.
- El aceite debe estar caliente, pero no excesivamente. Si está demasiado fuerte, los churros pueden dorarse por fuera antes de cocinarse correctamente en el centro.
- Freí pocas unidades por tanda para mantener una temperatura estable.
- Esperá unos minutos antes de rellenarlos para evitar que el calor ablande demasiado la crema.
- Para que el relleno llegue bien al centro, conviene utilizar un pico específico para rellenar, fino y alargado.
- Si los churros son muy largos, podés rellenarlos desde ambos extremos.
- Consumilos recién preparados para disfrutar mejor la textura crocante.
- También podés aromatizar la crema con ralladura fina de limón o naranja, usando solamente una pequeña cantidad.
Recién terminados, estos churros tienen una superficie dorada y crujiente, mientras que la crema pastelera aporta un centro suave y delicado. Servidos tibios, resultan especialmente tentadores.