Este chocolate espeso queda cremoso, intenso y bien chocolatoso, perfecto para acompañar con tostadas doradas untadas con manteca y miel.
Es una preparación simple, con pocos ingredientes, pero con una textura más rica que la de un chocolate común.

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Ingredientes
Para el chocolate:
- 500 ml de leche
- 100 gr de chocolate semiamargo picado
- 2 cdas de cacao amargo
- 2 cdas de azúcar
- 1 cdita de esencia de vainilla
- 1 cdita de fécula de maíz
- 3 cdas de leche extra para disolver la fécula
- 1 pizca de sal
Para las tostadas:
- 4 rebanadas de pan
- 2 cdas de manteca
- 2 cdas de miel
- Canela, opcional
Preparación
- Colocar la leche en una olla chica y llevar a fuego bajo. Agregar el cacao amargo, el azúcar y la pizca de sal.
- Mezclar con batidor de mano para que el cacao se disuelva bien y no queden grumos.
- Sumar el chocolate picado y revolver hasta que se derrita por completo. Mantener siempre el fuego bajo para que no se pegue en el fondo.
- Disolver la fécula de maíz en las 3 cdas de leche extra. Mezclar bien hasta que no queden grumos.
- Agregar la fécula disuelta a la olla y revolver durante 2 a 4 minutos, hasta que el chocolate tome una textura más espesa y cremosa.
- Apagar el fuego y sumar la esencia de vainilla. Mezclar una última vez.
- Tostar las rebanadas de pan hasta que queden doradas y firmes.
- Untar cada tostada con manteca. Agregar la miel por encima y, si querés, terminar con apenas un toque de canela.
- Servir el chocolate en taza o cuenco, acompañado con las tostadas recién preparadas.
Tips y consejos
- Para que el chocolate quede bien espeso, la fécula debe disolverse antes en un poco de leche. Si se agrega directo a la olla, puede formar grumos difíciles de sacar.
- Usá chocolate semiamargo si querés un sabor más intenso y menos empalagoso. Si usás chocolate con leche, conviene reducir un poco el azúcar.
- El fuego bajo es importante. Si la leche hierve fuerte o el chocolate se pega en el fondo, puede tomar un sabor amargo.
- La pizca de sal no se nota como sabor salado, pero ayuda a realzar el chocolate y equilibrar el dulzor.
- Si lo querés más espeso, podés sumar 1/2 cdita extra de fécula disuelta en leche. Conviene hacerlo de a poco para no pasarse.
- Si preferís una textura más liviana, usá solo 1/2 cdita de fécula o agregá un poco más de leche al final.
- Las tostadas quedan mejor con pan de miga firme, pan casero o pan tipo campo. Un pan demasiado blando puede humedecerse rápido con la manteca y la miel.
- La miel se puede agregar en hilo fino para que no tape el sabor de la manteca. También podés sumar nueces picadas si querés más textura.
- Si queda chocolate, se puede guardar en heladera en un recipiente cerrado durante 1 día. Al volver a usarlo, agregá un chorrito de leche y mezclá hasta recuperar la textura.
Es una receta simple, intensa y muy rendidora.
La combinación del chocolate espeso con las tostadas de manteca y miel queda bien casera, dulce y reconfortante.